Escuchar Xavier de xaviersobased es como estar metido en un coro pesao' en una discoteca de Miami, de esas donde el DJ tiene tres horas tocando la misma de Ozuna y el humo está tan fuerte que no te deja ver ni a cinco pies de distancia. Es una experiencia desorientadora, llena de conversaciones a medias y pensamientos que van y vienen entre disparates y preguntas profundas sobre la vida, mientras los tragos siguen llegando sin que tú sepas si alguien va a pagar la cuenta o si mañana te va a llegar un cobro por Zelle que te va a doler.
Lo que Xav ha creado no es necesariamente rap para encender la fiesta, sino más bien "dance rap" sobre lo que se siente quedarse en el manguéo más tiempo de la cuenta. El sonido se siente como un viaje extraño entre las melodías psicodélicas de Metro Zu y esa vibra de Max B cuando andaba navegando la fama local dándole tragos directos a la botella.
Este proyecto marca un paso importante: el salto de estar inventando con sonidos regionales en internet a lanzar un debut oficial con Atlantic, una disquera grande. Aunque esta producción se siente más nítida, amplia y pulida que sus trabajos anteriores —como los mixtapes Keep It Goin Xav o el loquísimo Who Are You?—, el tiguere no ha perdido su esencia. A pesar del brillo de la disquera, Xavier sigue soltando sus chistes pesados y mezclando tantos microgéneros que uno pierde la cuenta, demostrando que todavía tiene ese toque que lo hizo una de las figuras más polarizantes y duras del underground en los últimos años.

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