Cassette de Girls, Girls, Girls de Motley Crüe (1987): Cuando el exceso reinaba en las pletinas de casete.

Cassette de Girls, Girls, Girls de Motley Crüe (1987): Cuando el exceso reinaba en las pletinas de casete.


 El casete de Girls, Girls, Girls de Motley Crüe (1987): Cuando el exceso reinaba en el reproductor de casetes


En 1987, el rock no solo se escuchaba en la radio o en el escenario, sino que también estaba en tu bolsillo. Pocos lanzamientos capturan mejor esa época que Girls, Girls, Girls de Motley Crüe en formato casete, un formato que encajaba a la perfección con el estilo de vida ruidoso, imprudente y descarado de la banda.


Para cuando se lanzó Girls, Girls, Girls, Motley Crüe ya eran superestrellas mundiales. Shout at the Devil y Theatre of Pain habían consolidado su imagen, pero este álbum redobló la apuesta en todo lo que los fans amaban —y los críticos temían— de la banda: exceso, peligro, sexo y velocidad.


Una banda sonora para el Sunset Strip


El álbum marcó un cambio del pulido glam-metal a un sonido hard rock más crudo y con influencias del blues. Canciones como "Wild Side", "You're All I Need" y la icónica canción que da título al álbum, "Girls, Girls, Girls", se inclinaban hacia la vulgaridad y la arrogancia, inspiradas en los clubes de striptease, las motocicletas y el caos de la vida nocturna de Los Ángeles.


Escucharlo en casete solo amplificaba la experiencia. El silbido entre las pistas, el acto físico de darle la vuelta a la cinta y la cinta desgastada después de demasiadas reproducciones hacían que el álbum se sintiera vivo, como si hubiera sobrevivido a muchas noches de fiesta.


Por qué el casete era importante


En 1987, los casetes no eran solo un formato, eran cultura. Los fans ponían Girls, Girls, Girls a todo volumen en los estéreos de los coches, los Walkman y los radiocasetes. Podías grabarlo para un amigo, garabatear el logo de la banda en la caja o rebobinar tu canción favorita con un clic que se sentía casi ritual.


Tener el casete significaba compromiso. No era música de fondo, era algo que llevabas contigo, que rebobinabas obsesivamente y que reproducías hasta que la cinta se desgastaba.


Controversia, legado y actitud


El álbum no estuvo exento de controversia. Las letras y las imágenes provocaron reacciones negativas, particularmente en torno a temas de violencia y misoginia. Sin embargo, esa tensión solo alimentó la reputación de forajidos de la banda. Motley Crüe no intentaba ser políticamente correcta, estaba documentando un momento en la historia del rock donde los límites se rompían cada noche. Comercialmente, el álbum fue un éxito arrollador, alcanzando el estatus de multiplatino y consolidando a la banda como una de las figuras clave de la explosión del hard rock de los años 80.


Una cápsula del tiempo para coleccionistas


Hoy en día, un casete original de Girls, Girls, Girls de 1987 no es solo un objeto de colección, es una cápsula del tiempo. Para coleccionistas y fans, representa una época en la que el rock era peligroso, visceral y profundamente personal.


Antes de las listas de reproducción en streaming y las reproducciones digitales, existía el casete, la pletina y Mötley Crüe sonando a todo volumen, como si el mundo fuera a acabarse antes de que terminara la cara B.


¿Y, sinceramente? Por un momento, pareció que así sería.




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