Tras Vermont y Maine, Massachusetts se dispone a limitar la reventa de entradas al 110 % de su valor nominal, con el respaldo de Noah Kahan.

Tras Vermont y Maine, Massachusetts se dispone a limitar la reventa de entradas al 110 % de su valor nominal, con el respaldo de Noah Kahan.


 Ley "Great Divide": Massachusetts planta cara a los precios desorbitados de la reventa de entradas

Es posible que pronto a los aficionados de Massachusetts les resulte mucho más asequible disfrutar de una noche en un concierto o en un partido deportivo. El 16 de julio de 2026, la gobernadora Maura Healey anunció la presentación de la ley "Great Divide Act", una normativa histórica diseñada para proteger a los consumidores frente a las prácticas abusivas en el mercado secundario de entradas.

Limitación de costes

El núcleo de la ley "Great Divide" es un límite estricto a los beneficios que los revendedores pueden obtener aprovechando la alta demanda de eventos en vivo. El proyecto de ley propone limitar la reventa de entradas para conciertos y eventos deportivos al 110 % de su valor nominal original. Además, la legislación aborda los costes ocultos de estas transacciones, limitando las comisiones por servicio en plataformas de reventa —como StubHub y SeatGeek— a un máximo del 10 % del precio de reventa.

Más allá de los límites de precio, la ley busca sanear el sector mediante:

La prohibición de las "entradas especulativas": esto impide que los revendedores anuncien asientos de los que aún no disponen realmente.

La prohibición de sitios web engañosos: Se vetará a los revendedores el uso de sitios web que induzcan a error o la difusión de información falsa sobre la disponibilidad de entradas.

La conexión con Noah Kahan

El nombre del proyecto de ley es una referencia directa al artista Noah Kahan, originario de Vermont, y concretamente a su álbum y gira *The Great Divide*. Kahan, crítico declarado de la reventa abusiva, se unió a la gobernadora Healey por videoconferencia para respaldar el anuncio.

La necesidad de una legislación de este tipo quedó patente recientemente durante la histórica serie de cuatro conciertos de Kahan en el Fenway Park. Aunque el precio medio de las entradas para los espectáculos era de 125 dólares, los precios en el mercado secundario —en plataformas como StubHub— alcanzaron cifras astronómicas, oscilando entre los 900 y los 39.000 dólares. Kahan señaló que "los artistas por sí solos no podían combatir la manipulación del mercado por parte de los revendedores secundarios", lo que convertía la intervención estatal en una prioridad.

Un movimiento creciente en Nueva Inglaterra

Massachusetts no es el primer estado que adopta esta dirección. La administración Healey citó a Vermont y Maine como precedentes de estas medidas. Vermont aprobó un límite similar del 110 % con el apoyo de Kahan, y Maine promulgó una ley equivalente en 2025. Otros estados importantes, incluidos California y Nueva York, están considerando actualmente sus propias versiones de límites a los precios de reventa.

Mayor escrutinio del sector

La presentación de la ley *Great Divide Act* se produce en un momento de intensa presión legal y federal sobre el sector de la venta de entradas.

En 2025, la Comisión Federal de Comercio (FTC) y siete estados demandaron a Live Nation y Ticketmaster por obtener supuestos beneficios mediante prácticas ilegales de reventa especulativa.

A principios de 2026, un jurado determinó que Live Nation y Ticketmaster operaban un monopolio ilegal.

Recientemente, StubHub y su director ejecutivo se vieron afectados por una propuesta de demanda colectiva relacionada con las relaciones de la plataforma con revendedores a gran escala.

¿Qué sigue?

La gobernadora Healey ha incluido la ley *Great Divide Act* en su presupuesto suplementario de cierre, el cual está ahora pendiente de aprobación por parte de la legislatura estatal. De aprobarse, el límite del 110 % se aplicará exclusivamente al mercado secundario, garantizando que el precio original y las tarifas establecidas durante la venta inicial permanezcan inalterados por la normativa estatal.

Con estas medidas, Massachusetts busca asegurar que sean los aficionados —y no los revendedores especulativos— quienes se beneficien de la dinámica oferta de música en vivo y eventos deportivos del estado.

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