Alibaba WW AEG y SeatGeek arremeten contra el acuerdo «endeble» de Live Nation con el Departamento de Justicia: «Es necesaria una desinversión»

AEG y SeatGeek arremeten contra el acuerdo «endeble» de Live Nation con el Departamento de Justicia: «Es necesaria una desinversión»


 

¿El fin del monopolio del entretenimiento en vivo? Rivales exigen separar a Live Nation y Ticketmaster

La industria de la música en vivo se encuentra en un punto de inflexión histórico. Tras un polémico juicio por prácticas monopólicas, los principales competidores del gigante del entretenimiento Live Nation están alzando la voz para exigir una medida radical: la separación definitiva de su ticketera estrella, Ticketmaster.

Tanto AEG como SeatGeek han presentado comentarios públicos ante la corte, criticando duramente la propuesta de acuerdo que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos (DOJ) planteó a mitad del juicio antimonopolio de esta primavera. Mientras la corte evalúa el destino del mercado, la pregunta clave es si los nuevos parches regulatorios serán suficientes o si se necesita una cirugía mayor para salvar la música en vivo.


Un acuerdo "débil" que no resuelve la raíz del problema

El juez federal Arun Subramanian se enfrenta ahora a una decisión crucial: puede validar los cambios operativos delineados en el acuerdo del DOJ o dictar una orden mucho más drástica y poco común, que es obligar a Live Nation a desinvertir (vender) Ticketmaster.

Para los competidores, la respuesta es obvia. AEG argumenta de manera contundente que la competencia justa es imposible "mientras Ticketmaster siga integrada verticalmente con Live Nation". Según su declaración, las salas de conciertos seguirán sintiéndose presionadas a contratar a Ticketmaster simplemente porque Live Nation controla la contratación y promoción de los artistas más importantes. El acuerdo propuesto, señalan, no altera esta estructura de incentivos básicos.

Por su parte, SeatGeek ha calificado el acuerdo del DOJ como un "gesto débil disfrazado de solución seria". Aunque el plan del gobierno prohíbe que Live Nation tome represalias contra los recintos que prefieran otras ticketeras y exige que Ticketmaster ofrezca contratos no exclusivos, SeatGeek aclara que la realidad de la industria es muy diferente [6, 7]. En teoría, las salas de conciertos ya tienen la libertad de cambiar de proveedor, pero no lo hacen por el temor real de perder el flujo de conciertos y los ingresos que genera Live Nation.


El historial de promesas incumplidas

Uno de los puntos de mayor desconfianza de los rivales es el historial de comportamiento de Live Nation. Tanto AEG como SeatGeek recuerdan que la empresa ya se ha comprometido en dos ocasiones anteriores a no tomar represalias comerciales contra sus competidores:

  1. Durante la fusión original entre Live Nation y Ticketmaster en 2010.
  2. En un acuerdo de cumplimiento adicional firmado en 2020.

En ambas ocasiones, según los críticos, Live Nation continuó con sus prácticas sin cambios significativos. Por esta razón, consideran ingenuo creer que una tercera promesa de comportamiento vaya a solucionar la situación actual.

Además, el acuerdo del DOJ incluye una cláusula que obligaría a Ticketmaster a prestar su tecnología de soporte (back-end) a ticketeras rivales [8]. Para AEG, esto tiene un efecto "perverso": en lugar de abrir el mercado, terminará afianzando el monopolio al convertir a Ticketmaster en el "portero" inevitable por el cual todos los competidores tendrán que pasar para operar.


La advertencia de los promotores independientes

La preocupación no es exclusiva de las grandes plataformas de boletaje. El veterano promotor de giras Louis Messina (cuya empresa colabora con AEG) también se sumó a las críticas al acuerdo. Messina advierte que el documento no ataca el problema de las elevadas tarifas de Ticketmaster. Estas tarifas, explica, proporcionan a Live Nation el capital necesario para ofrecer garantías millonarias ("dinero de monopolio") a los artistas, dejando fuera del juego a los promotores independientes que no pueden competir con esas cifras.

Asimismo, aunque el acuerdo busca que promotores externos tengan acceso a los anfiteatros propiedad de Live Nation, Messina afirma que esta medida está repleta de "lagunas legales" que le permitirán a la empresa seguir bloqueando el paso a la competencia.

"Me preocupa que toda la industria de la música caiga en manos de una sola empresa... El tribunal debería rechazar el decreto de consentimiento y ordenar un alivio real para salvar la industria", expresó Messina en su declaración escrita .


La respuesta de Live Nation: "Solo defienden sus intereses"

Como era de esperarse, Live Nation defiende firmemente el acuerdo pactado con el DOJ. Dan Wall, vicepresidente ejecutivo de asuntos corporativos y regulatorios de la compañía, emitió declaraciones minimizando las quejas de AEG y SeatGeek. Según Wall, estas empresas simplemente están tratando de impulsar sus propios intereses comerciales en lugar de abogar por los artistas o los fanáticos, e incluso argumenta que están malinterpretando los términos del acuerdo.

Live Nation mantiene plena confianza en que el juez Subramanian terminará aprobando los términos pactados con el gobierno federal, los cuales consideran más que suficientes para resolver las inquietudes del caso.


¿Qué sigue ahora?

El juicio antimonopolio ya determinó que Live Nation operaba como un monopolio que afectaba la promoción de artistas, la propiedad de recintos y la venta de boletos. Ahora, la pelota está en la cancha del juez Subramanian. ¿Se conformará con parches contractuales y promesas de buena conducta, o se atreverá a firmar la orden de desintegración que redefinirá el negocio de la música en vivo para siempre? 

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