La fiscalía quiere utilizar la música de Lil Durk como prueba en el juicio por asesinato por encargo.

La fiscalía quiere utilizar la música de Lil Durk como prueba en el juicio por asesinato por encargo.


 ¿Arte o confesión? El fuerte "juidero" legal por las letras de Lil Durk

El mundo del rap y la justicia de Estados Unidos están en un choque frontal ahora que los fiscales están dando el todo por el todo para usar la música de Lil Durk como evidencia principal en su juicio por asesinato por encargo. Esta movida ha encendido las alarmas, ya que no solo se trata de una canción, sino de cómo el arte se puede convertir en el clavo del ataúd para un artista en la corte.

La artillería de la fiscalía: Letras que "hablan" demasiado Los fiscales no andan con rodeos; han recopilado nueve videos musicales y tres archivos de audio que consideran piezas clave para armar el rompecabezas del caso. La teoría del gobierno es que estas canciones no son simples rimas, sino admisiones de culpa y planes ejecutados.

Por ejemplo, los fiscales citan la famosa línea de "All My Life": “They be on my page like ‘Slide for Von’, I know they trollin me . . . Got it back in blood, y’all just don’t know, that’s how it ‘posed to be”. Según ellos, esto demuestra que Durk y su grupo, OTF, tenían el motivo de buscar venganza por la muerte de King Von en 2020, lo que supuestamente llevó al tiroteo de 2022 en Los Ángeles donde murió Saviay’a Robinson, primo de Quando Rondo.

Pero la cosa se pone más color de hormiga con una canción inédita titulada “Scoom His Ass”, encontrada en el celular de un coacusado. La letra dice: “Popping traffic, we in Cali’, ride through Beverly Hills with choppers . . . Bounty hunter”. Los fiscales alegan que hay una “similitud sorprendente” entre estos versos y el incidente real ocurrido cerca de Beverly Hills.

La defensa se planta: "Eso es puro prejuicio" Del otro lado de la moneda, el equipo legal de Durk está luchando para que se desestime este tipo de evidencia, argumentando que presentar estas canciones ante un jurado conlleva un “riesgo extraordinario de prejuicio injusto”. Su defensa plantea puntos muy válidos que ponen en duda la veracidad de las letras como prueba:

• Falta de autoría: No se ha identificado quién escribió realmente las letras.

• Falta de contexto temporal: No hay pruebas de cuándo se crearon las canciones, lo que dificulta conectarlas directamente con la conspiración alegada.

• Género musical: Los abogados trajeron al experto Erik Nielson, coautor de Rap on Trial, quien sostiene que este contenido es estándar en el género del rap y no debería tomarse como una confesión literal.

¿Qué está en juego? Si el juez permite que estas letras entren al juicio, la fiscalía argumenta que se está permitiendo que el jurado evalúe las propias palabras de los acusados. Sin embargo, para muchos en la industria, como Lil Yachty quien ha pedido la libertad de Durk, esto se siente como un ataque a la libertad creativa.

Este caso no es solo sobre Lil Durk; es un precedente peligroso sobre si el "chanteo" y el "flow" de un artista pueden ser usados para meterlo preso, o si el sistema judicial está confundiendo el entretenimiento con la realidad de la calle. Por ahora, la fecha del juicio ya está fijada y el destino del líder de OTF pende de un hilo entre sus rimas y la interpretación que le dé la ley

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