El Arte de la Finura: Cómo la Industria Musical Manipula a sus Fans Más Leales
En la industria musical moderna, la "finura" se ha convertido en una habilidad especializada. Definida como la capacidad de manipular, engañar u obtener algo hábilmente mediante maniobras ingeniosas, la finura es la forma en que los artistas convencen sigilosamente a sus fans para que desembolsen dinero extra. Si bien algunas tácticas son menores, como presionarte para que compres una camiseta extra, otras rozan las estafas directas que te hacen perder el tiempo y el dinero que tanto te ha costado ganar.
La Crisis de los Conciertos: De la Tardanza a los Precios Exorbitantes
Los conciertos solían ser la mejor experiencia para los fans, pero ahora son oportunidades ideales para la finura. Algunos artistas muestran una flagrante falta de respeto por el tiempo de su público; por ejemplo, Justin Bieber llegó una vez dos horas tarde a un concierto porque estaba jugando videojuegos, y Axl Rose era famoso por faltar a los conciertos por completo. Otros, como Kodak Black, solo han acudido para tocar en aerotablas en lugar de actuar. Quizás el "mejor de todos los tiempos" en cuanto a la fineza de los conciertos fue MF Doom, quien, infamemente, envió dobles enmascarados para hacer playback en sus sets.
Más allá de la actuación en sí, el precio de la entrada se ha disparado. En el año 2000, el precio promedio de la entrada era de aproximadamente $40; para 2023, ese promedio se disparó a $122. Si bien muchos culpan a las grandes empresas musicales como Live Nation o Spotify, los propios artistas suelen tener más influencia de la que admiten . Robert Smith de The Cure denunció públicamente a la industria, afirmando que los precios dinámicos son una "estafa" que desaparecería si los artistas simplemente se negaran a participar.
La maquinaria de merchandising: Desde sudaderas de diseñador hasta anillos de $1,000
El merchandising ya no se trata solo de apoyar a una banda; es una industria global de $3,5 mil millones . Artistas como Travis Scott pueden generar más de un millón de dólares en ventas de merchandising con tan solo dos conciertos, vendiendo sudaderas con capucha por más de 140 dólares.
Sin embargo, los fans han empezado a notar una tendencia hacia diseños "flojos", como Lorde, que vende camisetas de 30 dólares que solo tienen una palabra. Aún más extremos son los artículos "ridículos", como los ataúdes de KISS (4700 dólares) o el anillo para el pene de 1000 dólares de Frank Ocean. La industria suele basarse en la "regla 80/20", sabiendo que el 20% de los fans más fieles generará el 80% de los ingresos, independientemente del precio.
Manipulación de las listas de éxitos y soportes físicos "incompletos"
La forma de publicar música también se ha convertido en una herramienta de manipulación:
Ediciones Deluxe: Los artistas suelen lanzar versiones "deluxe" días, o incluso horas, después del lanzamiento original para manipular las listas de éxitos y aumentar su rentabilidad.
Explotación de variantes: Taylor Swift lanzó aproximadamente 38 variantes de un álbum en 28 días, la mayoría de las cuales no ofrecían música nueva, solo colores o portadas diferentes.
La estafa del vinilo: Una nueva y frustrante tendencia consiste en vender discos de vinilo que solo contienen una fracción del álbum. El vinilo de Pink Friday 2 de Nicki Minaj contenía solo 10 de las 22 canciones, mientras que el vinilo de The Carter 6 de Lil Wayne incluía solo 6 de las 19 canciones originales.
Cuando la manipulación se convierte en una estafa
En el otro extremo del espectro se encuentran las estafas flagrantes. Algunos artistas, como Fora**, han sido acusados de robar miles de dólares a sus fans mediante recompensas de Kickstarter no realizadas y merchandising no entregado [17, 18]. Otros participan en **esquemas de "bombeo y descarga" de criptomonedas**; figuras como **DJ Khaled, Lil Yachty y Soulja Boy** han enfrentado cargos de la SEC o escrutinio por promocionar productos financieros cuestionables a sus seguidores.
¿El punto de quiebre?
A medida que los precios de las entradas, el merchandising "perezoso" y las tácticas de lanzamiento fraudulentas se convierten en la norma, muchos se preguntan si la industria está dando por sentada la generosidad de los fans. Si bien estas manipulaciones son actualmente "manejables", podría llegar a un punto de quiebre en el que incluso los fans más acérrimos se nieguen a tolerar ser estafados . Por ahora, en la industria musical vivimos en un mundo en el que el comprador debe tener cuidado, y su lealtad suele ser vista como un activo financiero que debe aprovecharse.

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