Un juez federal acaba de asestar un duro golpe a la defensa legal de Ticketmaster, marcando un punto de inflexión en la aplicación federal de las normas sobre la venta de entradas. El fallo confirma que la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés) puede demandar a Ticketmaster en virtud de la ley BOTS Act, allanando el camino para una fase de obtención de pruebas (*discovery*) que podría sacar a la luz años de prácticas internas relacionadas con los límites de compra de entradas, la actividad de los revendedores mayoristas (*brokers*) y los incentivos para la reventa.
El fallo: Ticketmaster puede ser considerada responsable legalmente bajo la ley BOTS Act.
La jueza Maame Ewusi-Mensah Frimpong desestimó la petición de Ticketmaster de anular la demanda de la FTC, afirmando claramente que la ley BOTS Act no exime a las plataformas de responsabilidad. Ticketmaster había argumentado que la ley estaba destinada únicamente a los revendedores individuales —y no a las plataformas que los alojan—, pero el tribunal no compartió este criterio.
Esta decisión no determina la culpabilidad; más bien, confirma que las acusaciones de la FTC son legalmente válidas y merecen seguir adelante. En otras palabras, el caso entra oficialmente en la etapa de recopilación de pruebas.
Lo que alega la FTC
La demanda de la FTC sostiene que Ticketmaster y su empresa matriz, Live Nation, permitieron deliberadamente que revendedores a gran escala eludieran los límites de compra de entradas utilizando cientos o miles de cuentas falsas. Según la denuncia, esto no fue accidental, sino rentable.
La FTC argumenta que Ticketmaster se beneficiaba de esta conducta porque los revendedores revendían sus compras masivas en el propio mercado secundario de Ticketmaster, lo que generaba comisiones adicionales.
La jueza Frimpong destacó pruebas internas, incluido un correo electrónico de un alto ejecutivo en el que admitía que la empresa hacía la vista gorda "como política establecida". Otras comunicaciones internas supuestamente demuestran que Ticketmaster estaba al tanto de que determinados revendedores infringían reiteradamente los límites de compra.
La FTC afirma que Ticketmaster no solo no detuvo estas infracciones, sino que redujo o eliminó herramientas que podrían haberlas evitado.
¿Por qué es importante?
Este fallo es significativo por tres razones:
Amplía el alcance de la ley BOTS Act, confirmando que las plataformas —y no solo los revendedores individuales— pueden ser objeto de acciones legales.
Abre la puerta a la fase de obtención de pruebas (*discovery*), lo que significa que documentos internos, correos electrónicos y políticas de Ticketmaster podrían hacerse públicos. Esto se suma a los problemas legales más amplios de Live Nation, incluido su mediático juicio antimonopolio, en el que un jurado determinó que la empresa había obstaculizado la competencia.
Mientras Live Nation aguarda la sentencia y continúa apelando el fallo antimonopolio, este nuevo caso de la FTC añade presión desde otro frente.
El panorama general: un momento decisivo para el sector de la venta de entradas
Durante años, fans, artistas y recintos independientes han sostenido que el ecosistema de venta de entradas favorece a los intermediarios y a los mercados de reventa con precios inflados. Esta demanda —y la negativa del juez a desestimarla— indica que los reguladores federales están cada vez más dispuestos a cuestionar dicho sistema.
Queda por ver si el caso terminará demostrando la existencia de irregularidades. Sin embargo, el hecho de que el proceso siga adelante constituye, por sí mismo, un hito importante.

Publicar un comentario