Google solicita la desestimación de la demanda presentada por artistas independientes respecto al entrenamiento de la IA Lyria 3, argumentando que estos otorgaron licencia sobre su música al aceptar los términos de servicio de YouTube.

Google solicita la desestimación de la demanda presentada por artistas independientes respecto al entrenamiento de la IA Lyria 3, argumentando que estos otorgaron licencia sobre su música al aceptar los términos de servicio de YouTube.


 IA frente a artistas independientes: Google solicita la desestimación de la demanda por Lyria 3

La batalla legal entre la IA generativa y los derechos creativos ha llegado a un punto de inflexión crítico. Google ha solicitado oficialmente la desestimación de una demanda por derechos de autor presentada en su contra por un grupo de músicos independientes en relación con su modelo de música por IA, Lyria 3.

Presentada el 8 de junio de 2026 ante el Tribunal de Distrito de los EE. UU. para el Distrito Norte de Illinois, la moción de Google insta al tribunal a desestimar la demanda "con carácter definitivo" (sin posibilidad de volver a presentarla).

La ​​defensa basada en la "licencia" de YouTube

El argumento principal de Google es sorprendentemente sencillo: afirman que ya cuentan con permiso. Según el escrito judicial, todo músico que sube canciones a YouTube acepta los Términos del Servicio (ToS) de la plataforma.

Google sostiene que dichos términos otorgan a YouTube y a sus "filiales" (entre las que se incluyen Google y su empresa matriz, Alphabet) una "licencia mundial, no exclusiva, libre de regalías, sublicenciable y transferible" para utilizar el contenido subido.

Esto incluye el derecho a reproducir y crear obras derivadas, que es precisamente la conducta que los artistas están impugnando ante los tribunales.

El choque de las "herramientas transformadoras"

Los demandantes —entre los que figuran artistas independientes como el cantautor neoyorquino Sam Kogon, el compositor Magnus Fiennes y el productor de Atlanta Michael Mell— argumentan que Google utilizó su "ventaja estructural" para entrenar a Lyria 3 con sus obras sin permiso ni remuneración.

Sostienen que, dado que Google es propietaria tanto de YouTube como del sistema de gestión de derechos Content ID, tiene acceso ilimitado a una enorme biblioteca de creatividad humana para entrenar a su IA.

En respuesta, Google describe a Lyria 3 como una "herramienta transformadora" destinada a democratizar el acceso a los estudios de grabación para millones de usuarios.

Sus abogados argumentan que la demanda se basa en una "hipótesis sin fundamento" de que la IA fue entrenada con las obras de estos artistas específicos, señalando que los demandantes no han identificado ningún resultado infractor concreto ni ningún perjuicio real.

Más allá de los derechos de autor: DMCA y biometría

La defensa legal va más allá de los acuerdos de licencia. Google está refutando a los artistas en varios otros frentes:

La DMCA: Google argumenta que los demandantes carecen de legitimación activa bajo la Ley de Derechos de Autor de la Era Digital (DMCA), ya que no han demostrado que se haya eliminado o alterado ninguna información de gestión de derechos de autor (CMI). Falso respaldo: Al amparo de la Ley Lanham, Google sostiene que los artistas no pueden demostrar que sus voces sean "lo suficientemente distintivas" como para funcionar como marcas comerciales, ni que ningún consumidor haya confundido una creación de la IA con su obra real.

Privacidad biométrica: Google rechazó las acusaciones de haber extraído "huellas vocales" en virtud de la legislación de Illinois, calificando tales alegaciones de "especulación" y afirmando que la arquitectura de Lyria no contiene rastro alguno de dichas huellas.

El panorama general

Este caso es una de las diversas disputas de gran repercusión que actualmente están definiendo el futuro de la IA y la música. Si bien importantes discográficas como Universal Music Group y Warner Music Group han llegado recientemente a acuerdos con otros generadores de IA, como Suno y Udio, para crear plataformas con licencia, los artistas independientes siguen luchando por exigir responsabilidades directas.

Mientras Google mantiene que la "especulación... carente de fundamento en hechos observables" no puede prosperar frente a una solicitud de desestimación, la industria musical observa atentamente si la letra pequeña de los términos de servicio se convertirá en el escudo definitivo para el desarrollo de la IA.

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