Udio admite haber extraído audio de YouTube para el entrenamiento de IA en respuesta a la demanda de Sony Music.

Udio admite haber extraído audio de YouTube para el entrenamiento de IA en respuesta a la demanda de Sony Music.


 Se intensifica la batalla legal en torno a la IA musical: Udio admite haber extraído datos de YouTube

El panorama legal para la inteligencia artificial generativa acaba de experimentar un cambio significativo. En un reciente documento judicial, la *startup* de música con IA Udio admitió oficialmente haber extraído audio de YouTube (*scraping*) para entrenar sus sofisticados modelos de generación musical.

Esta admisión se produce en el marco de una demanda de alto riesgo por infracción de derechos de autor, encabezada por Sony Music Entertainment.

A continuación, desglosamos lo que esto significa para la industria, los argumentos legales en juego y por qué este caso dista mucho de haber concluido.

La admisión que constituye la "prueba irrefutable"

Durante meses, la industria musical ha sospechado que las empresas de IA estaban entrenando sus modelos utilizando catálogos protegidos por derechos de autor sin contar con el permiso correspondiente. En su respuesta a la demanda enmendada de Sony, Udio fue directa: "Udio admite que obtuvo datos de audio de YouTube para utilizarlos como datos de entrenamiento".

La compañía incluso especificó la herramienta que empleó para este proceso, reconociendo que adquirió parte de sus datos de entrenamiento mediante el uso de YT-DLP, un popular *software* de código abierto utilizado habitualmente para descargar contenido de YouTube.

La defensa de Udio: La apuesta por el "uso legítimo"

A pesar de haber admitido la extracción de datos, Udio no da su brazo a torcer. La compañía argumenta que sus acciones se enmarcan dentro de la excepción de "uso legítimo" (*fair use*) contemplada en la legislación estadounidense sobre derechos de autor.

Su defensa se sustenta en varios puntos clave:

Información estadística, no copia: Udio sostiene que sus modelos extraen una "compleja colección de información estadística" a partir de las grabaciones, en lugar de copiar la expresión artística en sí misma.

Nuevos productos no infractores: Describen el entrenamiento de la IA como un "proceso tecnológico interno (*back-end*), invisible para el público", diseñado para crear un producto totalmente nuevo y que no incurre en infracción alguna.

Disponibilidad pública: Los abogados de Udio han argumentado que la descarga de videos que se encuentran disponibles para el público no constituye un acto delictivo bajo las leyes actuales de derechos de autor.

El contraataque de Sony y la DMCA

Sony Music —junto con Arista Music y Arista Records— no se centra únicamente en el acto de copia en sí, sino que dirige sus acusaciones hacia la forma en que Udio accedió a los datos.

Alegan que Udio infringió la Ley de Derechos de Autor del Milenio Digital (DMCA) al eludir las medidas tecnológicas implementadas por YouTube con el fin de controlar el acceso a las obras protegidas por derechos de autor. Recientemente, el juez Alvin K. Hellerstein desestimó la moción de Udio para archivar esta demanda bajo la DMCA.

El juez dictaminó que Sony había «alegado de manera plausible» que YouTube emplea controles de acceso que Udio eludió, aunque señaló que se requiere un «registro fáctico más amplio» para emitir una determinación definitiva.

¿Una lucha solitaria para Sony?

Si bien esta demanda involucraba originalmente a otros gigantes de la industria, el panorama se ha reducido. Universal Music Group y Warner Music Group retiraron sus respectivas demandas contra Udio a finales de 2024 tras llegar a acuerdos extrajudiciales.

Esto deja a Sony Music como el principal sello discográfico importante que continúa la batalla legal contra la *startup*.

En conclusión

La defensa de Udio va más allá del «uso legítimo» (*fair use*) para adoptar una estrategia ofensiva, acusando a Sony de «uso indebido de los derechos de autor» y de incurrir en actividades anticompetitivas para mantener un «monopolio ilícito» sobre la producción musical.

Mientras Udio continúa cobrando a los usuarios por suscripciones —que oscilan entre los 10 y los 30 dólares mensuales por créditos para la generación de música—, la decisión final del tribunal sentará un precedente de enorme magnitud.

¿Se considerará el entrenamiento de la IA como un «uso legítimo» de carácter transformador, o será la elusión de las protecciones de plataformas como YouTube la causa de la caída de estos modelos de inteligencia artificial?

Seguiremos de cerca la evolución del «registro fáctico» en este caso.

0 Comentarios

Publicar un comentario

Post a Comment (0)

Artículo Anterior Artículo Siguiente