El triple golpe del impuesto al *streaming* en Canadá: lo que necesita saber
El panorama del entretenimiento digital en Canadá está experimentando una transformación masiva, ya que la Comisión Canadiense de Radiodifusión y Telecomunicaciones (CRTC) anunció recientemente que triplicará el gravamen sobre las plataformas de *streaming* en línea, pasando del 5% al 15% de sus ingresos nacionales.
Esta audaz medida forma parte de la implementación de la *Online Streaming Act* (Ley de *Streaming* en Línea), una legislación aprobada en 2023 diseñada para modernizar la *Broadcasting Act* (Ley de Radiodifusión) de Canadá para la era digital.
¿Quién paga el precio?
La nueva tasa del 15% apunta específicamente a los gigantes del *streaming* audiovisual —como Netflix, Disney+ y Amazon Prime Video— que generan más de 25 millones de dólares en ingresos anuales por radiodifusión en Canadá.
El objetivo de la CRTC es crear un "sistema de radiodifusión más sólido" garantizando una financiación estable para el **contenido canadiense e indígena**, lo que incluye noticias y programación en francés.
El organismo regulador prevé que estas contribuciones estabilicen la financiación en más de **2.000 millones de dólares anuales**.
Curiosamente, mientras que las plataformas de *streaming* ven aumentar sus costos, las emisoras tradicionales canadienses reciben un alivio: sus tasas de contribución obligatoria se están reduciendo al 25%, por debajo de sus niveles anteriores que oscilaban entre el 30% y el 45%.
¿La laguna jurídica del "audio" para Spotify?
Si bien la tasa del 15% se dirige actualmente a los servicios de video, las plataformas de música como Spotify se mantienen en estado de máxima alerta.
Spotify ha argumentado que la tasa del 15% no se aplica actualmente a su plataforma, ya que esta se clasifica como un servicio de audio y no como uno audiovisual.
Sin embargo, la línea divisoria se está volviendo difusa a medida que Spotify aloja cada vez más videos musicales y pódcast en formato de video, lo que suscita interrogantes sobre cuándo un servicio de música se convierte oficialmente en una plataforma de video a los ojos del organismo regulador.
Además, los principales proveedores de servicios digitales (DSP) de música —como Apple, Amazon y Spotify— ya se encuentran inmersos en una batalla legal en torno al gravamen original del 5% impuesto en 2024.
Un tribunal federal canadiense incluso ha suspendido la exigibilidad de esos pagos del 5% mientras se tramita un recurso de apelación.
Qué significa esto para su factura mensual
Si usted es suscriptor en Canadá, es posible que ya esté notando el impacto económico. A pesar de las disputas legales en curso, Spotify ya ha aumentado los precios de sus suscripciones en Canadá en múltiples ocasiones.
A partir de julio de 2026, el plan Individual Premium ascenderá a 13,99 CAD al mes, frente a los 12,69 CAD anteriores.
Diversos grupos del sector han criticado estos gravámenes, calificándolos de «discriminatorios» y de «subsidio proteccionista», advirtiendo que, en última instancia, los costos se trasladan al consumidor.
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Una disputa comercial internacional en aumento
La postura regulatoria agresiva de Canadá no ha pasado desapercibida al sur de la frontera. El gobierno de los Estados Unidos ha identificado la Ley de Transmisión en Línea (*Online Streaming Act*) como un importante foco de fricción comercial de cara a la revisión de 2026 del Acuerdo Canadá-Estados Unidos-México (CUSMA).
Algunos legisladores estadounidenses incluso han presentado proyectos de ley para iniciar una investigación comercial, acusando a Canadá de «redoblar la apuesta con regulaciones discriminatorias dirigidas a los servicios de *streaming* estadounidenses».
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Los expertos en derecho sugieren que esta tasa del 15 % convierte a Canadá en una de las jurisdicciones más costosas del mundo para la operación de servicios de *streaming*, lo que probablemente derivará en años de prolongadas batallas legales y comerciales.
La incógnita de los 2.000 millones de dólares sigue siendo si esta medida se traducirá en una mayor «visibilidad» para los artistas canadienses o, simplemente, en precios más elevados para los espectadores de Canadá.

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