La industria musical de Suecia crece modestamente en 2025 mientras el *streaming* mantiene su dominio total
Suecia —cuna mundial del gigante del *streaming* Spotify— continúa demostrando que el futuro del consumo musical es firmemente digital. Según datos recién publicados por la IFPI Sverige, el mercado de música grabada del país creció a un ritmo constante del 3% interanual en 2025, alcanzando una cifra superior a los 2.300 millones de coronas suecas (aproximadamente 234 millones de dólares).
Pero que no haya equívocos: esta historia de crecimiento está impulsada casi en su totalidad por el *streaming*.
El *streaming* sigue reinando de forma suprema
El *streaming* se mantiene como la columna vertebral de la economía musical sueca, con unos ingresos digitales que ascendieron a 2.170 millones de coronas, lo que representa la inmensa mayoría del valor total del mercado.
En el centro de este fenómeno se encuentra el *streaming* por suscripción de pago, que creció un 2% interanual hasta alcanzar los 1.950 millones de coronas. Esa cifra representa un asombroso 85% de todos los ingresos musicales en Suecia. En contraste, el *streaming* con publicidad —si bien experimentó un saludable crecimiento del 9%— contribuyó con apenas el 5% del mercado total.
La conclusión es clara: los oyentes suecos no solo escuchan música en *streaming*, sino que pagan por ella.
Curiosamente, el *streaming* de vídeo experimentó un notable aumento del 10%, aunque el *streaming* de audio continúa dominando el panorama. Esto sugiere que, si bien plataformas como YouTube están creciendo, servicios como Spotify siguen siendo el destino principal para la escucha musical.
Las descargas se desvanecen en la irrelevancia
Las descargas digitales continuaron su prolongado declive, cayendo un 6% interanual hasta situarse en apenas 8,6 millones de coronas, menos del 1% de la totalidad del mercado.
Este colapso continuado pone de relieve una tendencia más amplia: la propiedad ya no es una prioridad para los oyentes. En su lugar, priman el acceso y la comodidad. Las tempranas y enérgicas leyes antipiratería de Suecia —incluida la prohibición de las descargas no autorizadas promulgada en 2005— contribuyeron a acelerar esta transición, allanando el camino para el ecosistema actual, centrado prioritariamente en las suscripciones.
Formatos físicos: un nicho pequeño pero resiliente
Si bien el *streaming* ejerce un dominio absoluto, los formatos físicos mostraron leves signos de vitalidad. Las ventas físicas globales crecieron un 1% interanual, alcanzando los 110 millones de coronas.
Los CD experimentaron un modesto repunte, creciendo un 4% tras la pronunciada caída del año anterior, mientras que el vinilo registró un ligero ascenso de alrededor del 1%. A pesar de ello, los formatos físicos siguen constituyendo una pequeña pieza del rompecabezas, con una influencia limitada en el rendimiento general del mercado.
Éxitos locales y globales comparten el protagonismo
En las listas de éxitos, Suecia exhibió una combinación de sabor local y dominio global.
La canción más reproducida en *streaming* de 2025 fue «Bara bada bastu», de KAJ, marcando un hito cultural al convertirse en la primera candidatura sueca para Eurovisión interpretada en sueco desde 2012.
La música infantil también tuvo un impacto sorprendente, con varios temas de Humlan Djojj y Josefine Götestam logrando situarse en el Top 10.
Mientras tanto, los pesos pesados internacionales mantuvieron posiciones sólidas en las listas. Artistas como Bruno Mars, Rosé, Lady Gaga, Billie Eilish y Taylor Swift se aseguraron un lugar tanto en las clasificaciones de sencillos como en las de álbumes más importantes de Suecia.
Esta fusión de éxito nacional y global subraya la posición única de Suecia, que actúa simultáneamente como un importante exportador de música y como un mercado de consumo sumamente activo.
Un mercado estable sin grandes sorpresas
Según Ludvig Werner, director ejecutivo de IFPI Sverige, 2025 fue un año de estabilidad más que de transformación. Las cifras reflejan un mercado maduro y altamente digitalizado, donde el crecimiento es constante pero gradual.
Y, en muchos sentidos, Suecia ofrece un atisbo del futuro de la industria musical global: un futuro en el que el *streaming* es el rey, los formatos físicos son un nicho de mercado y las suscripciones de pago impulsan todo el ecosistema.

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