Cashier no se está metiendo de puntillas en el centro de atención, sino que está abriendo la puerta de una patada.
Tras el éxito rotundo del mes pasado, "Like I Do", el cuarteto de Luisiana regresa con "Part From Me", el segundo sencillo de su próximo EP, The Weight. Y si te preguntabas si ese primer tema fue un golpe de furia, no lo fue. Cashier está aquí para desatar la furia, pero lo hacen con el corazón.
"Part From Me" da la sensación de una banda completamente unida. Tiene cierta soltura, pero es la que solo nace de la confianza. Las guitarras rugen y brillan al mismo tiempo, intercambiando líneas con la voz de Kylie Gaspard en un intercambio juguetón que casi parece una conversación. Es rock en su forma más pura y alegre: fuerte, vivo y un poco imprudente.
"Me divertí mucho escribiendo esta canción", comparte Gaspard. “Musicalmente, es una carta de amor al canto y una celebración de la guitarra rockera”. Se percibe al instante. Las estrofas vibran con una melodía casi provocativa, entrelazándose con las líneas de guitarra como si se desafiaran mutuamente a ir más allá. ¿Y cuando lo hacen? Impacta.
Pero bajo la arrogancia, hay algo tierno latiendo en el centro.
Líricamente, “Part From Me” se inclina hacia la tensión de la conexión, o la casi conexión. Trata sobre el tira y afloja entre dos personas que siguen girando el uno hacia el otro, pero nunca llegan a sincronizarse. Como imanes volteados al revés, siempre cerca, siempre cargados, pero repeliéndose en el último segundo. Esa fricción emocional le da peso a la canción. Hay anhelo. Frustración. Una invitación abierta: ¿Quieres formar parte de mi vida o no?
Esa dualidad —sonidos explosivos combinados con matices emocionales— es donde Cashier realmente brilla. No solo hacen ruido. Están haciendo vibrar el ambiente.
Si "Like I Do" presentó la potencia de la banda, "Part From Me" muestra su profundidad. Y con The Weight en el horizonte, está claro que están construyendo algo más que una simple colección de canciones. Es una declaración de intenciones.
Así que sí, ¡sumérgete! Sube el volumen. Deja que te empuje y te tire un poco.
Cashier ya no te pide cortésmente tu atención. Ya la han cogido.

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