La batalla entre Live Nation y el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha llegado a un punto crítico, con la gigante del entretenimiento presentando una moción de juicio sumario que podría poner fin al caso antimonopolio del gobierno antes de que llegue a los tribunales.
El núcleo de la disputa
La presentación de Live Nation del 29 de diciembre aborda directamente el meollo de la ley antimonopolio: la prueba del daño real. La compañía argumenta que, tras una extensa fase de descubrimiento de pruebas, el Departamento de Justicia no ha logrado demostrar daños "en el mundo real", es decir, pruebas concretas que demuestren que los consumidores pagan precios más altos por las entradas, tienen menos opciones de conciertos o reciben una menor calidad de servicio debido a un comportamiento monopolístico.
Esto no es solo una maniobra legal. Es un desafío fundamental a toda la estrategia del caso del gobierno.
La batalla por la definición del mercado
Uno de los aspectos más interesantes de este enfrentamiento legal radica en cómo se define el propio "mercado". Live Nation sostiene que el Departamento de Justicia ha seleccionado una definición de mercado "artificialmente restrictiva", centrada únicamente en los principales recintos de conciertos y anfiteatros. Si se amplía el enfoque para incluir estadios y otros recintos de gran tamaño, argumenta la compañía, su dominio del mercado parece mucho menos amenazante.
Esto es importante porque la definición del mercado suele ser la clave en los casos antimonopolio. Una empresa puede parecer monopolística en un mercado definido de forma restrictiva, mientras que parece perfectamente razonable en un contexto más amplio.
La cuestión de los contratos con los recintos
El Departamento de Justicia ha señalado los contratos de venta de entradas exclusivos a largo plazo de Live Nation como prueba de comportamiento anticompetitivo. El contraargumento de Live Nation es sorprendentemente sencillo: los recintos quieren estos acuerdos. Según su presentación, los recintos buscan activamente contratos a largo plazo mediante procesos de licitación competitivos, y la compañía afirma que ningún propietario de un recinto ha testificado haber sido coaccionado o amenazado para firmar un acuerdo.
De ser cierto, esto representa un problema importante para los fiscales. Demostrar el poder de monopolio requiere demostrar que una empresa puede imponer su voluntad en el mercado, no simplemente que gana contratos de forma justa.
Lo que está en juego
El juez Arun Subramanian tiene ahora en sus manos el futuro del entretenimiento en vivo. Su decisión determinará si este caso llega a juicio o se archiva.
Si Live Nation gana: El ambicioso intento del Departamento de Justicia de desmantelar el conglomerado Live Nation-Ticketmaster termina, y la estructura actual de la industria del entretenimiento en vivo permanece intacta. Si el Departamento de Justicia (DOJ) gana esta moción, podríamos presenciar un juicio que transformaría radicalmente la forma en que los artistas realizan giras, cómo operan los recintos y cómo los fans compran entradas, lo que podría ser la disrupción más significativa en la industria de los conciertos en décadas.
El panorama general
Este caso representa mucho más que los problemas legales de una sola empresa. Es una prueba de si los marcos antimonopolio tradicionales pueden abordar eficazmente los monopolios modernos en la industria del entretenimiento. El DOJ apuesta a que los "monopolios interconectados" en la venta de entradas, los recintos y la promoción crean un ecosistema anticompetitivo. Live Nation, por su parte, apuesta a que el éxito en un mercado competitivo no es lo mismo que la monopolización ilegal.
Las próximas semanas revelarán si el gobierno ha reunido suficientes pruebas para convencer a un juez de que los asistentes a conciertos y los artistas están sufriendo realmente las consecuencias, o si el dominio de Live Nation es simplemente el resultado de ser más eficiente en los negocios que sus competidores.
Una cosa es segura: el resultado tendrá repercusiones en todas las salas de conciertos, festivales y compras de entradas en Estados Unidos.

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