¿Es la música realmente mejor hoy que en el pasado?
El eterno debate sobre si la música era mejor "en los viejos tiempos" sigue generando discusiones apasionadas. Pero, ¿es la música moderna realmente peor, o estamos viendo el pasado con nostalgia? Analicemos qué hace que esta pregunta sea tan compleja.
La trampa de la nostalgia
Una de las principales razones por las que creemos que la música antigua era superior es la memoria selectiva. Recordamos los clásicos —los Beatles, Led Zeppelin, Michael Jackson—, pero convenientemente olvidamos las innumerables canciones olvidables que encabezaron las listas de éxitos en su momento. Hoy en día, estamos expuestos a todo: lo brillante, lo mediocre y lo francamente terrible. Esto crea una comparación injusta en la que comparamos todo el panorama musical actual con los mayores éxitos del pasado.
La música de nuestra juventud también tiene un gran peso emocional. Esas canciones están ligadas a experiencias formativas, primeros amores y momentos decisivos. No es que la música fuera objetivamente mejor, sino que significaba más para nosotros en ese momento de nuestras vidas.
La revolución de la democratización
La tecnología ha transformado por completo la creación y distribución musical:
Antes: Se necesitaba una discográfica, costosas horas de estudio y contactos en la industria para llegar al público. Esta barrera de entrada significaba que solo ciertos artistas podían triunfar.
Ahora: Cualquiera con un ordenador portátil puede producir música de calidad profesional y lanzarla a nivel mundial a través de plataformas como Spotify, SoundCloud y YouTube.
Esta democratización es un arma de doble filo. Por un lado, hemos desatado una creatividad y diversidad increíbles: artistas que nunca habrían sido descubiertos en el antiguo sistema ahora tienen carreras exitosas. Por otro lado, el enorme volumen de música que se publica a diario (más de 100.000 canciones solo en Spotify) dificulta que las obras excepcionales destaquen.
Música comercial vs. música independiente: dos mundos diferentes
Existe una creciente brecha entre lo que domina las listas de éxitos y lo que sucede en las escenas musicales alternativas.
El pop comercial a menudo recibe críticas por ser formulista, impulsado por algoritmos y diseñado principalmente para maximizar las reproducciones en lugar de la expresión artística. La dependencia de bucles, el autotune y los equipos de coescritores puede dar como resultado canciones que se sienten fabricadas en lugar de inspiradas.
Sin embargo, la música independiente y de nicho está floreciendo como nunca antes. Géneros como el hip-hop lo-fi, el hyperpop, la música electrónica experimental y los proyectos de fusión de géneros han encontrado audiencias globales dedicadas. Los artistas pueden establecer relaciones directas con sus fans a través de las redes sociales, evitando por completo a los intermediarios tradicionales de la industria.
La cuestión de la calidad
Evaluar la calidad musical de forma objetiva es casi imposible: el gusto es profundamente personal y está influenciado por la cultura. Sin embargo, vale la pena destacar algunas tendencias:
Los críticos argumentan:
Las canciones pop modernas utilizan menos progresiones de acordes y melodías más simples.
Las letras se han vuelto más repetitivas y menos poéticas.
La instrumentación en vivo ha sido reemplazada en gran medida por la producción electrónica.
Las presiones comerciales priorizan las fórmulas "seguras" sobre la experimentación.
Los defensores responden:
La producción electrónica ha alcanzado niveles de sofisticación sin precedentes.
La fusión de géneros y las influencias globales (K-pop, afrobeats, trap latino) han enriquecido el panorama musical.
Se escuchan voces y perspectivas más diversas que nunca.
Las barreras técnicas para crear música compleja y con múltiples capas nunca han sido tan bajas.
El veredicto
La música actual no es peor, es diferente, más diversa y más accesible. El verdadero desafío no es la calidad de la música que se crea, sino su abrumadora abundancia. Hemos pasado de un problema de escasez a un problema de selección.
Se sigue creando música excepcional en todos los géneros y en todos los rincones del mundo. La diferencia es que encontrarla requiere una participación más activa. No basta con encender la radio y esperar descubrir a tu nuevo artista favorito; necesitas explorar, profundizar y mirar más allá de las sugerencias del algoritmo.
En lugar de declarar una era superior a otra, quizás la afirmación más precisa sea esta: la música se encuentra en un mejor momento en términos de oportunidades, variedad y accesibilidad, incluso si las listas de éxitos comerciales no siempre reflejan toda la riqueza de lo que se está creando.
La edad de oro de la música no está en el pasado ni en el futuro, está sucediendo ahora mismo, si sabes dónde buscar.
¿Cuál es tu opinión? ¿Te inclinas hacia la música antigua o descubres nuevos artistas increíbles con regularidad? La conversación continúa en los comentarios a continuación.

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