Tras obtener una orden judicial masiva para bloquear sitios de extracción de audio (stream-ripping) de YouTube, Music Canada e IFPI han puesto su mirada en la aplicación Musi, iniciando procedimientos legales en Canadá contra sus desarrolladores. Esta acción marca un nuevo capítulo en la lucha de la industria contra lo que describen como servicios "parasitarios" que operan fuera del marco legal de licencias.

¿Por qué está Musi en el punto de mira?

Musi es una aplicación de streaming que obtiene su contenido directamente de YouTube sin contar con la debida autorización. Según la demanda presentada por la IFPI y sus empresas miembros —incluyendo gigantes como Universal Music Group y Sony Music Entertainment—, la aplicación elude deliberadamente las protecciones técnicas de YouTube para ofrecer grabaciones de sonido protegidas por derechos de autor al público.

Victoria Oakley, directora ejecutiva de la IFPI, ha sido tajante al respecto:

"Musi y servicios ilegales similares no tienen cabida en el ecosistema musical actual, que se basa en la premisa de potenciar la innovación a través de las licencias".

Un historial de conflictos con las plataformas

Este no es el primer revés para Musi. La aplicación ya había sido eliminada de la App Store de Apple tras una disputa legal. Aunque Musi intentó contraatacar demandando a Apple en 2024 por esta decisión, la demanda fue desestimada a principios de este año, dejando a la aplicación en una posición vulnerable frente a los reguladores y la industria.

El objetivo: Proteger a los artistas

Para Music Canada, esta batalla legal es esencial para garantizar que el valor de la música regrese a sus creadores. Patrick Rogers, director ejecutivo de la organización, enfatizó que el objetivo es simple: asegurar que los artistas reciban su pago cuando se reproduce su música.

Esta ofensiva contra Musi sigue al reciente éxito legal en junio, donde los sellos discográficos lograron que el Tribunal Federal de Canadá ordenara el bloqueo de sitios populares de extracción de audio como Y2Mate, YTMP3 y Savefrom. Con estas acciones coordinadas, la industria busca enviar un mensaje claro: las plataformas diseñadas para explotar la música sin autorización no son negocios legítimos