Hay artistas que escriben canciones y artistas que construyen lugares. Con *THE SUITE*, la intención es inequívoca: cada pista no es solo una composición, sino una estancia —un entorno en el que el oyente se adentra, que habita y del que, finalmente, sale transformado. En esta conversación, el artista reflexiona sobre la lenta evolución de esa idea, explorando umbrales, atmósferas y la disciplina silenciosa de crear música para quienes aún eligen escuchar de verdad.
A lo largo de nuestra charla, él habla de espacios más que de estructuras, de presencia y ausencia, de luz, silencio y de la arquitectura emocional que da forma a su obra. El *blues* sigue siendo un cimiento —no como género, sino como un lenguaje de honestidad— y su próximo proyecto, *RIFF: The Pentatonic Code*, lleva esa exploración aún más lejos, rastreando el «ADN» de cinco notas ancestrales a través de paisajes armónicos cambiantes.
Lo que sigue es una mirada reflexiva e íntima a un artista que abre puertas en lugar de marcar caminos, que confía en que los oyentes exploren a su antojo y que cree que una sola nota —tocada con verdad— todavía puede albergar un mundo entero.
Espero que te encuentres bien. Gracias por tus preguntas; aquí tienes mis respuestas.
1. THE SUITE trata cada pista como si fuera una habitación. ¿Cuándo te diste cuenta de que querías que los oyentes entraran en tu música en lugar de simplemente escucharla?
No creo que hubiera un momento preciso. Sucedió gradualmente. Me di cuenta de que la música que más amaba no me pedía simplemente que la escuchara, sino que creaba un lugar a mi alrededor. Así que empecé a pensar menos en canciones y más en espacios. Una pista se convertía en un lugar donde podías quedarte unos minutos, con su propia luz, temperatura y silencio. Con THE SUITE, esa idea se hizo explícita: en realidad no quiero decirle al oyente adónde ir. Yo abro la puerta; lo que sucede dentro les pertenece a ellos.
2. Describes cada pieza como un umbral entre la presencia y la ausencia. ¿Qué significa «cruzar un umbral» en tu proceso creativo?
Para mí, un umbral es el momento en que algo deja de estar completamente definido. Ya no estás donde estabas, pero aún no has llegado a ninguna otra parte. Me atrae mucho esa condición de suspensión. En la música, puede ser un silencio, una nota que queda sin resolver, una armonía que parece vacilar o simplemente la sensación de que algo está a punto de ocurrir. Cruzar el umbral significa aceptar esa incertidumbre en lugar de intentar explicarla.
3. Si cada pista es una habitación, ¿qué cualidades emocionales o sensoriales las definen?
Son habitaciones diferentes, pero pertenecen al mismo edificio. Algunas son cálidas y casi familiares; otras, más oscuras o distantes. Algunas se sienten habitadas; otras, como si alguien acabara de marcharse. Imagino luz, sombras, sillas vacías, puertas cerradas, sonidos que llegan desde otra habitación. Me interesa más la atmósfera que la descripción. La habitación no necesita decirte qué ocurrió allí; a veces, los vestigios son suficientes.
4. Utilizas el blues como punto de partida. ¿Qué elementos del blues siguen siendo esenciales en tu obra?
Para mí, el blues no es principalmente una forma musical. Es una manera de hablar. Lo esencial sigue siendo su honestidad, su economía de recursos y el peso de una sola nota. El espacio entre las frases puede ser tan importante como las frases mismas. Puedo alejarme bastante del blues tradicional en términos armónicos o sonoros, pero sigo necesitando esa sensación de verdad e imperfección subyacente en todo.
Es algo que estoy explorando más a fondo en mi próximo álbum, *RIFF: The Pentatonic Code*. En cierto modo, trata sobre la genética musical. Partí de la idea de que cinco notas —la escala pentatónica— contienen una especie de ADN que recorre el blues, el jazz, el *groove* y la improvisación. Luego las rodeé de armonías mucho más ambiguas, acordes disminuidos, cromatismos y tensiones inusuales, simplemente para ver qué sucedía. La melodía permanece sencilla, casi ancestral, mientras que la armonía que la sustenta va cambiando de color. Una misma frase puede sonar a blues, luego volverse misteriosa, después casi alienígena, y aun así conservar su esencia.
El blues me recuerda que no hacen falta muchas palabras si tienes algo auténtico que decir.
5. Creas música para personas que aún se toman el tiempo de escuchar de verdad. ¿Qué significa para ti «escuchar de verdad» hoy en día?
Escuchar de verdad es, probablemente, un pequeño acto de resistencia en la actualidad. Estamos rodeados de música, pero estar rodeado de ella no es necesariamente lo mismo que escucharla. Para mí, escuchar significa dedicar tu tiempo a algo sin exigirle inmediatamente que te entretenga. Significa permitir que existan el silencio, la repetición y la pausa. Por supuesto, no espero que todo el mundo escuche de esa manera. Pero me gusta la idea de que, en algún lugar, haya alguien que deje todo lo demás a un lado por un momento, entre en uno de estos espacios sonoros y permanezca allí hasta que se desvanezca la última nota.
Si necesitas algo más, estaré encantado de facilitártelo. Gracias de nuevo por tu tiempo y por tu interés en *THE SUITE*.

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