Alibaba WW Suno, demandada por músicos como David Lowery y Jason Isbell

Suno, demandada por músicos como David Lowery y Jason Isbell

 

¿La resistencia es inútil? ¿Por qué la nueva demanda contra Suno trata sobre biometría, no solo sobre derechos de autor?

Se está gestando una nueva batalla legal en el ámbito de la música generada por IA, y esta adopta un enfoque radicalmente distinto al de las disputas anteriores sobre derechos de autor. Un grupo de músicos radicados en Estados Unidos —entre ellos artistas de renombre como Jason Isbell, David Lowery, Guy Forsyth y Eduardo Calle— ha presentado una demanda contra Suno, una destacada empresa de música por IA.


A diferencia de las demandas de grandes discográficas y editoriales que actualmente acaparan titulares, esta acción legal no se centra en la infracción de derechos de autor de grabaciones sonoras o composiciones subyacentes. En cambio, se enfoca en un terreno mucho más íntimo: la identidad musical y la privacidad biométrica.


Para marcar la pauta, la demanda no se anda con rodeos y compara a Suno con uno de los villanos más aterradores de la ciencia ficción: los Borg de *Star Trek. La nueva generación*. La demanda los describe gráficamente como una entidad cuya "autonomía es consumida y reutilizada al servicio de una fría inteligencia de máquina que no siente nada por lo que ha arrebatado".


Las acusaciones principales: indexación de nombres y huellas vocales

El núcleo de la demanda es la afirmación de que Suno ha "creado y entrenado un modelo para indexar a los músicos por su nombre". Según los demandantes, este sistema permite a la plataforma generar canciones que reflejan fielmente el estilo característico de un artista cada vez que se introduce su nombre como instrucción (*prompt*).


Para demostrar que los filtros de seguridad de Suno se pueden eludir fácilmente, los músicos demandantes aportaron varios ejemplos de métodos alternativos que probaron utilizando nombres con letras espaciadas:


'Michael Jackson' generó una pista titulada de forma reveladora 'Glovebox Moonwalk'.

'Tom Waits' produjo un tema de *blues rock* que presentaba la característica "voz seca" de Waits.

't a y l o r s w i f t' dio como resultado una canción clásica sobre una ruptura amorosa.

'Snoop Dogg' generó una canción de *funk-rap* de la Costa Oeste titulada 'Blue Bandana'; la demanda señala que esto es una referencia directa al atuendo que el artista lució en el espectáculo del descanso de la Super Bowl de 2022. Un aspecto crucial es que la demanda trasciende la mera imitación de estilos y acusa a Suno de capturar y almacenar auténticas "huellas vocales" de artistas humanos; concretamente, indexa su tono, timbre y dinámica de la respiración. Dado que la identidad de un músico pertenece intrínsecamente al creador humano y no a los titulares de los derechos (aunque pueda licenciarse o cederse mediante contratos), la demanda sostiene que Suno está explotando la identidad personal humana sin consentimiento.


El cambio de imagen frustrado y el poder de los demandantes

Este desafío legal llega en un momento muy inoportuno para Suno. A lo largo de 2026, la empresa ha intentado activamente transformar su reputación, pasando de ser vista como una amenaza que infringe los derechos de autor a convertirse en una "herramienta favorable para los artistas" [6]. La estrategia actual de Suno se basa en convencer a músicos profesionales para que utilicen la plataforma y licencien en ella sus grabaciones y composiciones.


Al poner de relieve la facilidad con la que se pueden eludir los filtros de nombres de Suno, esta demanda socava gravemente dichos esfuerzos por mejorar su imagen. Además, la demanda cuestiona las tácticas de marketing de Suno, señalando a dos *youtubers* con enlaces de afiliación remunerados que publicaron vídeos enseñando a los usuarios a saltarse las protecciones del sistema.


Asimismo, sería muy imprudente por parte de Suno subestimar la tenacidad legal de este grupo. Si bien la estrella del *country-rock* Jason Isbell atrae la atención de los medios generalistas, el codemandante David Lowery es un veterano curtido en litigios sobre tecnología musical. Lowery lideró anteriormente una histórica demanda colectiva contra Spotify por las regalías de derechos mecánicos. Dicho litigio no solo desembocó en un acuerdo importante, sino que acabó impulsando un cambio legislativo histórico en Estados Unidos. Lowery sabe exactamente cómo exigir responsabilidades legales a los gigantes tecnológicos de gran envergadura.


Un campo de minas contractual en el horizonte

Si esta demanda prospera, podría transformar radicalmente el futuro de las licencias musicales para IA.


Actualmente, los titulares de derechos de autor y las organizaciones de gestión de derechos de ejecución pública luchan por establecer que las empresas de IA deben pagar por licenciar canciones y composiciones protegidas para el entrenamiento de sus sistemas. Sin embargo, si los tribunales dictaminan que la indexación de nombres, la identidad y las huellas vocales también requieren licencia legal, se añadiría una enorme capa de complejidad. Incorporar los derechos biométricos y la identidad personal a los acuerdos tradicionales con los titulares de derechos crearía un enorme campo de minas contractual y diplomático para toda la industria. Para los artistas humanos, sin embargo, evitar que sus identidades únicas sean absorbidas por la «fría inteligencia de las máquinas» es una batalla que no pueden permitirse perder.

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