Alibaba WW Bad Bunny gana un fallo crucial sobre el ritmo de reguetón y «dembow»

Bad Bunny gana un fallo crucial sobre el ritmo de reguetón y «dembow»


 

¡Le ganó al dembow! Bad Bunny y el reguetón logran una histórica victoria judicial en Estados Unidos.

El ritmo que sacude los altavoces y hace bailar al mundo entero acaba de conseguir una victoria histórica en los tribunales norteamericanos. En una resolución que establece un hito para la música urbana, un juez federal de EE. UU. rechazó la teoría de derechos de autor que sustentaba una demanda masiva contra Bad Bunny, Drake y más de 150 artistas. The gender was saved!


Origen del pleito: ¿A quién pertenece el ritmo del dembow?

Hay que remontarse en el tiempo para entender la magnitud del caso. Fue en el año 2021 cuando el productor jamaiquino Cleveland “Clevie” Browne y los herederos del fallecido Wycliffe “Steely” Johnson interpusieron la demanda. Afirmaban que su instrumental de 1989, titulado Fish Market, fue el creador del patrón de percusión (el famoso ritmo “boom-ch-boom-chic”) que define al reguetón y al dembow actual.

La seriedad del asunto? La acusación no se dirigía únicamente a un par de canciones; ¡inclinaba a casi 2.000 temas! A su lista pertenecían megahits a nivel mundial como Despacito, Tití Me Preguntó y Dame Tu Cosita. Con cientos de millones de dólares en juego, la demanda amenazaba con estremecer las estructuras financieras y creativas de toda la industria musical hispana.


La decisión del juez: No es posible patentar el “esqueleto” de la música.

El 1 de julio, el juez de distrito André Birotte Jr. había decidido inicialmente permitir que un jurado determinara si el ritmo era lo bastante original para estar protegido por derechos de autor. No obstante, Bad Bunny y su sello Rimas Entertainment apelaron y le pidieron que reconsiderara. A este esfuerzo se sumaron gigantes de la industria como Drake (con su sello OVO Sound), UMG Recordings, Empire Distribution, entre otros.

Tras escuchar los argumentos el 14 de agosto, el juez Birotte Jr. cambió de parecer y falló a favor de los acusados. ¿Su lógica? Los demandantes no pudieron identificar una sola obra bajo su propiedad intelectual que tuviera la combinación exacta de elementos que pretendían proteger.

El juez dejó claro que Steely & Clevie son dueños de la composición y grabación de Fish Market, y de la composición de Dem Bow. El problema es que el patrón rítmico que reclamaban en la demanda no existía como tal en ninguna de esas obras de forma individual.

En sus propias palabras, el juez Birotte Jr. explicó que no se puede "reconstruir una nueva supuesta obra protegida agregando fragmentos de múltiples trabajos" para luego demandar sobre esa combinación. Hacerlo, sentenció, equivaldría a "intentar crear la obra protegida a través del propio litigio".


Un respiro para la creatividad musical

Esta resolución sigue la tendencia de los tribunales estadounidenses de limitar qué tanto pueden los dueños de derechos monopolizar los "bloques de construcción" de la música. El fallo citó el caso de la legendaria banda Led Zeppelin sobre su tema Stairway to Heaven, y recuerda las victorias consecutivas de Ed Sheeran al defender su éxito Thinking Out Loud frente a reclamos de que copiaba a Marvin Gaye.

De haberse aprobado la teoría de los demandantes, se habría sentado un peligroso precedente donde prácticamente cualquier productor musical del mundo podría ser demandado por usar patrones rítmicos tradicionales.


El pleito no ha terminado del todo.

Aunque esta es una victoria colosal que tumba la teoría principal del caso, el proceso legal aún no ha muerto por completo. El fallo no abordó las reclamaciones sobre la copia directa de las grabaciones de sonido (master clips) de los demandantes. Ambas partes tienen un plazo de 30 días para reunirse y diseñar un calendario para discutir los reclamos restantes.

Además, "El Conejo Malo" todavía tiene otros frentes legales abiertos. Entre ellos, la demanda de su expareja Carliz De La Cruz Hernández, quien exige al menos 40 millones de dólares por el uso no autorizado de su famosa nota de voz "Bad Bunny baby", y otra demanda de 16 millones de dólares interpuesta por Tainaly Serrano Rivera por el uso de su voz en temas como Solo de Mí y EoO.

Pero por ahora, los fanáticos y creadores de música urbana pueden celebrar: el ritmo que nos hace mover los pies sigue perteneciendo a la calle y a los artistas que lo mantienen vivo. 

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