La Arquitectura del Apalancamiento: ¿Por qué The Weeknd es dueño de su imperio musical y Drake no?
Hoy en día, Abel Tesfaye (The Weeknd) es una fuerza imparable en la música global. Hace poco llenó el estadio de Wembley cinco veces en una sola semana y continúa reventando estadios desde Dublín hasta Tokio y Seúl. Sin embargo, hace 15 años, solo era un muchacho de Toronto que había abandonado la escuela secundaria y cuya voz el mundo escuchó por primera vez en el álbum de otra persona: Take Care de Drake.
Abel aparece acreditado en cinco canciones icónicas de ese álbum de 2011: "Shot for Me", "Crew Love", "Cameras", "Practice" y "The Ride". Es compositor en las cinco, productor en dos y el artista invitado oficial en "Crew Love". Pero detrás de estos créditos se esconde una de las lecciones de negocios más grandes de la industria musical moderna: The Weeknd posee exactamente el 0% de las grabaciones (másters) de esos éxitos.
¿Cómo es posible que uno de los artistas más grandes del planeta no sea dueño de la música que lo dio a conocer, pero hoy controle un catálogo por el que Wall Street está dispuesto a prestarle casi mil millones de dólares? Esta es la anatomía de una de las jugadas maestras de propiedad y apalancamiento financiero más impresionantes del negocio de la música.
1. La ilusión del crédito: Lo que realmente posees
En la música existen tres tipos de créditos comunes, y solo uno de ellos representa propiedad a largo plazo sobre la obra escrita:
- Crédito de composición (Publishing): Es la propiedad sobre la canción en sí (la melodía y la letra escritas en papel) [2]. Paga regalías de por vida, sin importar quién sea el dueño de la grabación física. Abel tiene esto sobre las cinco canciones de Take Care.
- Crédito de producción: Te otorga "puntos" (un porcentaje de regalías) sobre las ventas del máster de otra persona, pero no te hace dueño de la grabación.
- Crédito de artista invitado (Featured Artist): Generalmente es un pago único (una tarifa por cantar o presentarse) en una grabación que pertenece a un tercero. En "Crew Love", Abel es el artista invitado, pero la grabación no es suya.
La grabación original (el máster) de esas canciones de Take Care quedó en manos de Young Money, Cash Money y Universal [2]. De hecho, tres de esas canciones ("Crew Love", "Shot for Me" y "The Ride") estaban destinadas originalmente para el propio mixtape de Abel, House of Balloons, el cual planeaba lanzar de forma gratuita bajo su propiedad [3]. Al final, terminaron en un máster propiedad de tres corporaciones gigantescas, y Abel no recibió ni un solo pedazo de esa propiedad de grabación.
Para dimensionar el impacto financiero: la canción "Practice" cuenta con alrededor de 483 millones de reproducciones en Spotify [3]. Abel la escribió de cero especialmente para Take Care. Sin embargo, el dinero generado por la grabación de esos 483 millones de reproducciones va directamente a los sellos discográficos. En contraste, "Blinding Lights", una canción de la cual The Weeknd sí posee el máster a través de su propia compañía, supera los 5.5 mil millones de reproducciones.
2. El gran intercambio: Sacrificar el Publishing para salvar los Másters
Cuando Abel comenzó en 2011, lanzó tres mixtapes de manera gratuita en su propio sitio web (XO): House of Balloons, Thursday y Echoes of Silence. Como eran lanzamientos no comerciales en archivos ZIP, Abel no se preocupó por limpiar los samples musicales. Las canciones estaban repletas de samples de Beach House, Siouxsie and the Banshees, Cocteau Twins e incluso de Michael Jackson (en su tema "DD", donde Abel ni siquiera figura como compositor acreditado).
El problema llegó en noviembre de 2012 cuando firmó un contrato comercial para lanzar estos mixtapes bajo el nombre de Trilogy . Para poder vender la música de forma legal, alguien tenía que pagar la limpieza de esos derechos . Limpiar un sample no es un pago único; cuesta un porcentaje permanente de la composición (publishing) para siempre .
Aquí es donde The Weeknd tomó una decisión estratégica brillante que la mayoría no entiende: decidió quedarse con la propiedad absoluta de sus másters, pero pagó el precio entregando parte de su publishing . Le tomó exactamente nueve años terminar de pagar esa deuda de derechos de autor (los samples no terminaron de limpiarse por completo hasta diciembre de 2021). Perdió parte de las regalías de autoría de sus primeros temas, pero salvó la propiedad de sus grabaciones originales.
3. ¿Por qué Abel no firmó con OVO de Drake?
Un mito muy difundido en internet es que Abel "traicionó" a Drake al negarse a firmar con su sello, OVO Sound. La realidad histórica desmiente esta narrativa por completo :
- Drake tampoco era dueño de sus másters: En 2011, Drake estaba atrapado contractualmente bajo cuatro capas de compañías (Cash Money, Young Money, Universal y una entidad previa llamada Aspire Music Group). Un hombre que no controla su propia posición difícilmente puede ofrecerle una mejor posición a otro . El contrato de Drake con Aspire (firmado en diciembre de 2008) estipulaba que Aspire se quedaba con el 33.3% de sus servicios, lo que desató una década de litigios multimillonarios en cortes federales y estatales sin que ningún juez emitiera un veredicto definitivo antes de que se llegara a un acuerdo confidencial en 2019.
- OVO Sound no existía como disquera: En 2011, OVO era solo un blog de internet, una línea de ropa y un festival de verano. Drake firmó el acuerdo de distribución para OVO Sound con Warner Brothers en diciembre de 2012, tres meses después de que Abel ya hubiera firmado su gran contrato con Republic Records en septiembre de 2012 . No había ningún contrato discográfico de OVO que rechazar porque la empresa no existía como tal.
Lo que sí es innegable es que Drake construyó el apalancamiento que Abel terminó utilizando. Al promocionarlo en el blog de OVO en diciembre de 2010, subirlo al escenario del OVO Fest en julio de 2011 y darle cinco créditos en Take Care, Drake generó la demanda que hizo que las disqueras multinacionales se pelearan por The Weeknd en 2012.
4. El poder del Joint Venture y la prueba del billón de dólares
En septiembre de 2012, The Weeknd firmó con Republic Records. Pero no firmó como un artista novato sumiso; lo hizo mediante un Joint Venture (empresa conjunta) entre Republic y XO .
Aunque los términos financieros exactos de ese acuerdo de 2012 nunca se han hecho públicos en documentos oficiales, las pruebas de lo que posee hoy en día están escritas en letras pequeñas al alcance de cualquiera [8]. Si revisas los créditos de su álbum After Hours (2020) en cualquier plataforma de streaming, leerás exactamente esto:
"Copyright 2020 The Weeknd XO Incorporated marketed by Republic Records, a division of UMG Recordings"
Dos palabras clave aquí marcan la diferencia: "marketed by" (comercializado por) en lugar de "licensed from" (bajo licencia de) [9]. Esto significa que Republic Records es un proveedor de servicios que Abel contrata para distribuir y promocionar su música, no la empresa dueña de su arte.
La confirmación definitiva de este imperio de propiedad ocurrió recientemente. Abel y su manager, Sal Slaiby, recaudaron mil millones de dólares respaldados por su catálogo . De esa suma, 750 millones de dólares corresponden a deuda estructurada a través de Partners Group, mientras que Lyric Capital tomó el 25% del capital de los másters (Abel y Sal conservan el 75% y el control absoluto) .
En el mundo de los negocios, tú no puedes pedir dinero prestado poniendo como garantía algo que no te pertenece [9]. El hecho de que firmas financieras de Wall Street hicieran una debida diligencia legal estricta sobre la cadena de títulos de propiedad de The Weeknd y aprobaran 750 millones de dólares en deuda es la prueba definitiva y absoluta de que él es el verdadero dueño de su música .
5. El origen de la disputa silenciosa
En el podcast Rap Radar de 2019, Drake confesó que su mayor arrepentimiento era haber desperdiciado siete años sin comunicarse con Abel. Aclaró expresamente que su molestia no se debía a que Abel no hubiera firmado con OVO.
Entonces, ¿por qué la tensión? Si analizamos las pocas veces que han discutido públicamente, todo se reduce a una cuestión de créditos e identidad artística:
- En noviembre de 2017, Drake comentó en una publicación de aniversario de Take Care contando meticulosamente las canciones en las que Abel colaboró: "Co-escribió en dos, colaboró en dos... no me prueben" .
- En junio de 2020, el productor de Drake, Noah "40" Shebib, declaró en una entrevista: "Yo hice ese álbum. Vi a Abel tal vez dos días... Yo estuve ahí metido un año" .
En 2011, Drake no poseía sus másters [13]. En ese momento, el crédito era el único activo real que Drake tenía sobre su propia obra [13]. Cuando la narrativa popular comenzó a sugerir que un chico de 21 años (Abel) "le había escrito su mejor álbum", atacó directamente la única propiedad intelectual que Drake poseía y defendía celosamente [13].
Mientras Drake sigue lidiando con discusiones sobre quién estuvo en la habitación y cuántas canciones coescribió cada quién, The Weeknd camina tranquilo: él es el dueño absoluto de su música .
La lección de oro: El talento no decide el trato; lo decide el apalancamiento
Al final, la diferencia entre el destino financiero de Drake y The Weeknd en sus inicios no se debió a quién tenía más talento . Ambos son titanes de la industria. La diferencia radicó en lo que cada uno tenía en la mano el día que se sentó a negociar.
- Drake entró a la industria a los 22 años sin un catálogo propio que mostrar, firmando un contrato tradicional que lo sepultó bajo capas de intermediarios.
- The Weeknd entró a la mesa de negociaciones en 2012 con tres mixtapes aclamados por la crítica mundial y un año entero de demanda acumulada impulsada por el público y el propio Drake. Tenía pruebas de que no necesitaba a la disquera para crear un impacto; la disquera lo necesitaba a él para monetizarlo.
Como bien concluye la historia de Abel Tesfaye: lo que seas capaz de construir y demostrar antes de pedir ayuda es el único apalancamiento real que tendrás en la vida [. De tener cero másters en cinco canciones de Take Care a levantar tres cuartos de billón de dólares contra su propio catálogo, The Weeknd demostró que en el negocio de la música, el verdadero rey no es el que más canta, sino el que posee sus propias grabaciones

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