El coste humano de la armonía automatizada: por qué una contratación mediante IA desató la indignación en Sídney
La escena musical de Sídney se ha visto recientemente envuelta en un acalorado debate sobre el papel de la inteligencia artificial en las actuaciones en directo.
Good Intent Music, una agencia de contratación con sede en Sídney, pidió disculpas públicamente tras contratar por error a un artista generado por IA para un evento en el local Bootleggers Newtown.
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El director de la agencia, Rob Carroll, asumió toda la responsabilidad del incidente, admitiendo que la propuesta parecía corresponder a un artista real y que no verificó previamente la presencia del artista en las redes sociales.
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«Basura de IA generativa» frente a la pasión humana. El error fue detectado inicialmente por el artista Aidan Sammut, quien compartía cartel y describió la inclusión de un artista de IA como un «insulto absoluto» para el resto de los músicos.
Sammut argumentó que el verdadero atractivo de un espectáculo en vivo reside en que es «crudo», «apasionado» y «humano», cualidades que, a su juicio, la música creada por IA no puede ofrecer.
Asimismo, criticó la falta de transparencia, señalando que ni los demás artistas ni el material promocional indicaban que la actuación —a cargo de un proyecto llamado Afro Charles— fuera generada por IA.
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Detrás del avatar: en su biografía, Afro Charles se describe como un «avatar virtual» de Damian Amamoo, quien actúa junto a otro avatar virtual femenino llamado Mei Ling.
Aunque la biografía del grupo afirma que Damian interpreta las voces en directo y produce la música, los elementos visuales y el contenido de audio en sus redes sociales son «claramente y descaradamente obra de la IA».
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La biografía del grupo expresa incluso el deseo de incorporar en el futuro a otros intérpretes que toquen instrumentos orquestales —como el saxofón, el violonchelo y el violín— para complementar a los avatares digitales.
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Compromiso con el arte humano. En respuesta a las críticas, tanto Good Intent como Bootleggers anunciaron que realizarían una donación a la organización Support Act para mostrar su apoyo económico a la comunidad musical.
Carroll subrayó que la agencia tiene la intención de reformar sus procesos de selección para evitar fomentar el uso de la IA o apoyar el «robo» de datos de artistas utilizados para entrenar estos modelos.
. La lucha más amplia por los derechos de autor: Este incidente se produjo en un momento en que los músicos australianos impulsan con fuerza una mayor protección de los derechos de autor ante el creciente uso de la inteligencia artificial.
El mismo día en que se emitió la disculpa, numerosos artistas se congregaron en la sede del Parlamento en Canberra para expresar su preocupación por el uso de sus obras en el entrenamiento de modelos de IA sin su permiso ni compensación.
La polémica en torno a Afro Charles pone de relieve la lucha constante de los «artistas auténticos» por proteger su oficio y su medio de vida en una era de armonía automatizada.
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He redactado esta entrada de blog basándome en las fuentes facilitadas. ¿Le gustaría que elaborara un informe personalizado que resuma los principales argumentos en contra de la IA en la música en vivo o, tal vez, una presentación de diapositivas sobre este tema?

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