Más allá del bosque encantado: La evolución existencial de Gracie Abrams en Daughter From Hell
Gracie Abrams ha regresado con su tercer álbum de estudio, Daughter From Hell, una obra que marca una transición significativa desde sus raíces puramente confesionales hacia un territorio más complejo y abstracto. En esta entrega, Abrams vuelve a colaborar con el productor Aaron Dessner, manteniendo su característica mezcla de pop sólido e indie folk melancólico, aunque se atreve a tomar riesgos que resultan en algunas de sus mejores composiciones hasta la fecha.
De lo diario a lo existencial
En entrevistas recientes, la cantautora ha descrito este nuevo material como un poco "menos diarístico y levemente más existencial". Sin embargo, la palabra "levemente" se queda corta para describir la intensidad psíquica del disco. Abrams explora su identidad a través de descripciones físicas de dolor —quemaduras, sangrados, entumecimiento— y metáforas crudas como ser "una grieta en el pavimento". Incluso incorpora un ángulo sobrenatural, donde se presenta como una figura permanentemente acechada por sombras, apariciones y las voces de seres queridos que ya no están.
El sonido del "Bosque Encantado"
La producción de Dessner sigue siendo el núcleo sonoro, con sus distintivas guitarras acústicas punteadas, percusiones suaves y cuerdas delicadas presentes en temas como "Mews" y "The Knife". A diferencia de su álbum anterior, The Secret of Us, esta producción se siente más aterrizada y matizada, abandonando ciertos brillos artificiales por una calidez más brumosa, como se aprecia en la suave resignación de "Good Reason".
El álbum brilla especialmente cuando Abrams rompe su propio molde:
- "Look at My Life": Un tema de "therapy-pop" que, a pesar de sus clichés, se convierte en un éxito bailable sobre el colapso personal.
- "Hit the Wall": Una canción enérgica sobre sentirse mal, donde la tensión vocal de Abrams destaca antes de replegarse con moderación.
- "Humming": Coescrita con Justin Vernon, es una de las piezas más claras y conmovedoras, aludiendo a la destrucción de su barrio de la infancia en los incendios forestales de L.A. de 2025.
Claridad vs. Ambigüedad
A pesar de sus aciertos, el álbum no está exento de críticas. Algunas canciones como "Men Like You" o "Imaginary Friend" (coescrita con su pareja, el actor Paul Mescal) han sido señaladas por ser frustrantemente vagas, con letras evocadoras que no terminan de cohesionar una narrativa clara. Además, para el cierre del disco con "Cold Goodbyes", el estilo de producción minimalista de Dessner —denominado por algunos como un "bosque encantado"— corre el riesgo de volverse repetitivo.
Un nuevo camino hacia adelante
El verdadero punto de inflexión llega con la canción que da título al álbum, "Daughter From Hell". En este tributo a su madre, Abrams cambia los susurros por el canto a pleno pulmón y las guitarras acústicas por guitarras eléctricas distorsionadas que evocan el estilo de Ethel Cain. Es un recordatorio de que, aunque Abrams se siente cómoda en su "hogar" sonoro junto a Dessner, su futuro más prometedor y aventurero podría encontrarse fuera de los límites de ese bosque

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