Bad Bunny solicita revisión del fallo y posible apelación al Noveno Circuito

Bad Bunny solicita revisión del fallo y posible apelación al Noveno Circuito


 Bad Bunny y la batalla por el dembow: un litigio de alto riesgo sobre derechos de autor

El mundo del reguetón se enfrenta a un terremoto legal: Bad Bunny y su sello, Rimas Entertainment, plantan cara a una demanda masiva por derechos de autor que podría redefinir el ADN del género.

En el centro de la disputa se encuentra el icónico ritmo "dembow", una base rítmica fundamental que los demandantes sostienen constituye un arreglo musical sujeto a protección.

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El argumento de "Frankenstein"

El 15 de julio de 2026, el equipo legal de Bad Bunny presentó una moción solicitando a un juez federal de EE. UU. que reconsiderara un fallo que permite que el caso avance hacia un juicio con jurado.

Los demandantes, encabezados por Cleveland "Clevie" Browne —del legendario dúo Steely & Clevie—, argumentan que su tema de 1989, *Fish Market*, es el origen del ritmo utilizado en miles de éxitos modernos.

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Sin embargo, los abogados de Bad Bunny cuestionan la validez de la demanda, calificando la reclamación de los demandantes como una creación tipo "Frankenstein".

Argumentan que los demandantes han ensamblado siete elementos musicales distintos —denominados los "Elementos de *Fish Market*"— provenientes de tres obras diferentes (*Fish Market*, *Dem Bow** y la grabación sonora *Pounder**).

Un punto crucial es que la defensa sostiene que ninguna obra musical individual propiedad de los demandantes contiene todos estos elementos reunidos.

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¿Por qué esto es importante para la industria musical?

Este caso no trata solo de una canción; se trata de un litigio masivo que afecta a más de 150 artistas, incluidas superestrellas como Karol G, Daddy Yankee, Drake y Justin Bieber.

Si el tribunal dictamina que este patrón rítmico es protegible, podría dar lugar a un "análisis de similitud sustancial de más de mil obras", incluidos éxitos mundiales como *Despacito* y *Tití Me Preguntó*.

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Los puntos clave planteados en la moción incluyen:

La cuestión de la obra única: Incluso el juez André Birotte Jr. admitió durante una audiencia que "no existe una sola obra que contenga todos los elementos de *Fish Market*", un punto que, según la defensa, debería haber conducido a la desestimación de la demanda.

Bucles segmentados: La defensa señala que el bucle de timbales en cuestión se tomó, en realidad, de dos segmentos diferentes de *Fish Market* separados por 20 compases.

. Grabación sonora frente a composición: Según la Sección 114(b) de la Ley de Derechos de Autor de EE. UU., los derechos de autor de una grabación sonora (como la de *Pounder*) solo protegen contra la duplicación exacta de dicha grabación, no contra la composición musical subyacente.

¿Qué sigue?

Si el juez se niega a reconsiderar su decisión, el equipo de Bad Bunny ha solicitado certificar la cuestión para una apelación inmediata ante el Tribunal del Noveno Circuito.

Consideran que resolver ahora esta "cuestión jurídica determinante" podría evitar a las partes una batalla legal ardua y costosa sobre la historia de todo un género.

El próximo hito importante es una audiencia programada para el 14 de agosto, en la que el tribunal evaluará estos argumentos.

Mientras Bad Bunny sigue dominando las listas de éxitos como uno de los artistas con más reproducciones a nivel mundial, el desenlace de este caso sentará sin duda un precedente sobre cómo se tratan el ritmo y el patrimonio cultural en el marco de la legislación sobre derechos de autor.

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