Vermont limita los precios de reventa de entradas al 110 % de su valor nominal, en una ley respaldada por Noah Kahan.

Vermont limita los precios de reventa de entradas al 110 % de su valor nominal, en una ley respaldada por Noah Kahan.


 Vermont toma postura: La nueva ley que limita los precios de reventa de entradas

En un paso significativo para la industria de la música en vivo, Vermont ha promulgado oficialmente la ley H.512, un proyecto de ley diseñado para frenar las prácticas depredadoras en la reventa de entradas.

El gobernador Phil Scott firmó la legislación el 26 de mayo de 2026, convirtiendo a Vermont en el único estado de EE. UU. con un límite exigible legalmente sobre los precios de reventa de entradas.

A continuación, se detalla lo que esto significa para los fans, los artistas y el futuro del entretenimiento en vivo.

La regla del 110 %

La piedra angular de la nueva ley es un límite al precio de reventa de las entradas, fijado en el 110 % de su valor nominal original.

Esto se aplica a entradas para conciertos, espectáculos de entretenimiento y eventos deportivos.

Al limitar el margen de beneficio a solo un 10 %, la legislación tiene como objetivo garantizar que los fans puedan acceder a entradas a precios razonables, en lugar de enfrentarse a los márgenes astronómicos que a menudo se observan en los mercados secundarios.

Noah Kahan: La voz detrás del proyecto de ley

La legislación recibió un apoyo destacado por parte del cantautor nacido en Vermont, Noah Kahan, quien testificó ante el Senado de Vermont en abril.

Kahan, quien describió el proyecto de ley como un "paso crítico para eliminar los comportamientos depredadores en la reventa", destacó la enorme brecha de precios que enfrentan los fans.

Para sus próximos conciertos con entradas agotadas en el Fenway Park, las entradas —cuyo precio original promediaba los 125 dólares— se están ofreciendo en StubHub por más de 1.000 dólares.

El mánager de Kahan, Drew Simmons, señaló que esta ley es "fundamental para transformar el panorama económico y convertirlo en un entorno más saludable para los artistas".

Lo que abarca la ley (y lo que no)

Según las fuentes, el límite de precios se aplica específicamente a ciertos tipos de recintos:

Recintos independientes: Definidos como espacios cuya propiedad mayoritaria no pertenece a empresas que cotizan en bolsa y que no operan en más de 10 estados.

Límites de aforo: El límite se aplica a recintos con una capacidad de asientos de 3.000 personas o menos.

Otros recintos: También cubre recintos sin fines de lucro que albergan ferias agrícolas o eventos comunitarios, así como aquellos utilizados para deportes universitarios o aficionados.

Cabe destacar que esto significa que los recintos propiedad de Live Nation no se ven afectados directamente por el límite de precios, dado que dicha empresa cotiza en bolsa. Sin embargo, la ley incluye protecciones más amplias que se aplican a todas las ventas de entradas, independientemente del recinto:

Prohibición de la venta especulativa de entradas: Se prohíbe a los revendedores poner a la venta entradas que no poseen realmente.

Prácticas engañosas: Las plataformas de reventa secundaria no pueden utilizar URL engañosas ni sugerir falsamente que están afiliadas a un recinto o a un artista.

El debate: Protección frente a regulación

Si bien la ley representa una victoria para muchos, ha enfrentado la oposición de mercados en línea como StubHub y SeatGeek. Brian Berry, del Ticket Policy Forum, argumentó que los topes de precios arbitrarios podrían no resolver el problema, sugiriendo que podrían empujar a compradores y vendedores hacia plataformas no reguladas, como Facebook Marketplace o Craigslist, donde el riesgo de fraude es mayor.

Mirando hacia el futuro

La iniciativa de Vermont forma parte de una tendencia global en auge. Se están debatiendo proyectos de ley similares en California y Nueva York, y el gobierno del Reino Unido anunció recientemente planes para prohibir por completo la reventa de entradas por encima de su valor nominal.

La ley de Vermont entrará en vigor el 1 de julio de 2026. Incluye una cláusula de extinción, lo que significa que será derogada el 1 de julio de 2028, a menos que la legislatura decida renovarla. Es probable que este periodo sirva como caso de prueba para determinar si los topes de precios pueden crear verdaderamente un entorno más justo, tanto para los aficionados como para los artistas.

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