Apple enfrenta una nueva demanda colectiva por presuntos defectos de audio en los AirPods Pro de primera generación
Apple vuelve a estar en el centro de la atención judicial; esta vez, debido a las alegaciones de que indujo a error a los consumidores respecto a los defectos de sonido en los AirPods Pro de primera generación y, posteriormente, ofreció lo que los demandantes califican como un programa de servicio "ineficaz" que no logró solucionar el problema. Una demanda colectiva recientemente reformulada —que ya se encuentra en su tercera versión enmendada— insiste con mayor firmeza en las acusaciones de publicidad engañosa, omisiones y fraude al consumidor.
Siete demandantes procedentes de Florida, Pensilvania, Nueva York, Illinois y California encabezan la acción legal. Su escrito actualizado llega aproximadamente 18 meses después de que el caso llegara por primera vez a los tribunales y apenas unas semanas después de que un juez desestimara con carácter definitivo varias reclamaciones específicas de ciertos estados, excluyendo así de la demanda a los demandantes de Ohio y Texas. Con la fase de descubrimiento de pruebas ya en curso y ante un plazo fijado por el tribunal para perfeccionar las alegaciones, los demandantes restantes han afinado su enfoque... y sus críticas.
El presunto defecto que Apple "minimizó"
En el centro de la demanda se sitúa lo que los demandantes describen como un "defecto de audio" generalizado que afecta a las unidades de los AirPods Pro de primera generación vendidas desde su lanzamiento en octubre de 2019 hasta la llegada del modelo de segunda generación en septiembre de 2022. Según el escrito de la demanda, los usuarios experimentaron:
Sonidos de crujido o estática
Pérdida de graves
Aumento del ruido de fondo
Degradación general de la calidad del sonido
Los demandantes afirman haber adquirido los auriculares basándose en la estrategia de marketing de Apple, la cual prometía un rendimiento de audio de calidad superior; todo ello, mientras la compañía supuestamente tenía conocimiento del defecto y omitió revelarlo.
Una sección de la demanda lo expone sin rodeos: Apple continuó promocionando un "sonido de alta calidad" al tiempo que ocultaba el defecto en todos los ámbitos, salvo en "una página de soporte poco visible que minimizaba la importancia del defecto y que los consumidores debían localizar activamente mediante una búsqueda exhaustiva".
¿Un programa de servicio que no resolvió el problema?
Apple acabó lanzando un programa de servicio para abordar los problemas de sonido; sin embargo, la demanda sostiene que dicho programa presentaba fallos desde su misma concepción. Según la documentación presentada, Apple:
Subestimó la cantidad de unidades afectadas.
Limitó la elegibilidad a los AirPods Pro fabricados antes de octubre de 2020, a pesar de la evidencia de que las unidades posteriores presentaban los mismos problemas.
Reemplazó los auriculares defectuosos por otros igualmente defectuosos, creando un ciclo de frustración.
No notificó directamente a los clientes, sin enviar nunca alertas a través de los dispositivos, los ID de Apple o las aplicaciones.
Los demandantes incluso citan un examen microscópico realizado por un experto, alegando que no existen diferencias significativas en los componentes entre las unidades fabricadas antes y después de la fecha límite de octubre de 2020, lo cual socava el criterio de elegibilidad establecido por Apple.
Como resultado, algunos clientes que compraron los AirPods Pro después de dicha fecha límite afirman que se les denegó el servicio, a pesar de experimentar problemas idénticos.
Un patrón legal familiar para Apple
El equipo legal detrás de la demanda, Tycko & Zavareei, no es ajeno a los litigios relacionados con el audio. Anteriormente, lograron un acuerdo extrajudicial de 35 millones de dólares en una demanda colectiva relacionada con defectos de audio en el iPhone 7. Su participación sugiere que este caso podría seguir una trayectoria similar, especialmente si la fase de descubrimiento de pruebas revela documentación interna que demuestre que Apple tenía conocimiento del defecto.
Apple tiene hasta el 13 de mayo para responder formalmente a la demanda. La compañía no respondió a una solicitud de comentarios antes de la publicación de este artículo.
Por qué es importante este caso
Esta demanda se enmarca en un debate más amplio sobre la transparencia en el sector de la tecnología de consumo. Cuando una empresa comercializa un producto de audio de alta gama —y cobra un precio acorde a ello—, los clientes esperan honestidad respecto a los problemas conocidos y un programa de servicio técnico que realmente los resuelva.
Si las alegaciones de los demandantes resultan fundadas, el caso podría transformar la manera en que Apple gestiona los defectos de hardware, las divulgaciones de información y el soporte posventa. Y para los propietarios de AirPods Pro que han tenido que lidiar con crujidos, interferencias o reemplazos reiterados, el desenlace podría aportar, por fin, claridad y rendición de cuentas.

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