The Black Crowes A Pound of Feathers
Fecha de lanzamiento:
13 de marzo de 2026
Sello discográfico:
Silver Arrow Records
Tras el éxito de Happiness Bastards (2024), nominado al GRAMMY, The Black Crowes demuestran una vez más que el impulso lo es todo en el rock and roll.
En lugar de disfrutar de la aclamación de la crítica, los hermanos Chris Robinson y Rich Robinson volvieron a la carga. A principios de 2025, la pareja regresó a Nashville para reunirse con el productor Jay Joyce, el arquitecto sonoro detrás de su reciente resurgimiento. ¿La misión? No repetir el pasado, sino profundizar en él.
El resultado es un disco que se siente vivo en la sala. Suelto y funky. Oscuro y pesado. Sensual y denso. Es el sonido de una banda que confía en el instinto sobre la pulcritud, en el groove sobre el brillo.
Desde el primer tiempo, una cruda fisicalidad late en la música: riffs que se pavonean en lugar de pavonearse, baterías que se sienten casi peligrosas en su soltura y voces que oscilan entre la crudeza y el anhelo gospel. El álbum no persigue modas ni estribillos definidos. En cambio, se inclina hacia el contraste: carne y hueso… una libra de plumas o una libra de plomo. Ligereza y peso. Elevación e impacto.
Esa dualidad define el proyecto. Algunos temas avanzan con una sensualidad nocturna, empapados de groove pantanoso y atmósfera humeante. Otros impactan con fuerza, guitarras afiladas que cortan ritmos densos como una cuchilla. Es rock con raíces blues que no teme ensuciarse ni ser vulnerable.
La influencia de Nashville se filtra en los límites, pero esto no es una fusión country ni un ejercicio retro. Es rock 'n' roll en su forma más táctil: sudoroso, imperfecto, humano. Casi se puede oír el zumbido de los amplificadores entre tomas.
Más de tres décadas después de su carrera, The Black Crowes suenan con energía en lugar de nostálgicos. No hay sensación de perseguir la gloria pasada. En cambio, hay una banda que redescubre la química que los hizo explosivos, y luego transforma esa chispa en algo más pesado, extraño e inmediato.
"Cuidado con la cabeza", advierte el álbum. Y no es solo una letra, es una declaración de intenciones.
Los Black Crowes no se están conformando con un legado. Siguen al borde del abismo.


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