The Sadies en vivo en el Star Theater: Un triunfo de coraje y gracia
Para los fanáticos del rock and roll canadiense más subestimado, los años transcurridos desde 2022 han sido una mezcla de dolor y resiliencia. Tras el prematuro fallecimiento de Dallas Good, quien codirigió la banda junto a su hermano Travis, el futuro de The Sadies se sentía incierto. Sin embargo, el trío superviviente —Travis Good, el baterista Mike Belitsky y el bajista Sean Dean— ha hecho más que perseverar; ha florecido. El viernes 13 de febrero, en el Star Theater de Portland, demostraron que, si bien la banda ha cambiado irrevocablemente, siguen siendo tan vitales y sonoramente peligrosos como siempre.
De Bluegrass Shadows a Surf-Rock Blitz
La noche arrancó con una sesión trepidante de los favoritos locales Jenny Don't y los Spurs antes de que The Sadies subieran al escenario, sin perder tiempo en afirmar su dominio. Comenzaron con el intrincado y oscuro bluegrass de “Little Sadie”, seguido del inquietante noir de "Canadian cowboy" de “Oak Ridges”.
El ritmo cambió drásticamente con “Cut Up High and Dry”, donde Travis Good comenzó a desenrollar riffs cada vez más ásperos, detonando finalmente en el feroz bombardeo de surf-rock de “Cheat”. La alquimia característica de la banda —su capacidad para pasar de la ominosa americana a la psicodelia alucinante— se exhibió plenamente en “More Alone” y “Through Strange Eyes”.
El virtuosismo de Travis Good
En esta nueva era, Travis Good posee un peso colosal, manejando las complejidades de la guitarra dual que antes compartía con su hermano. Afrontó el reto con un vigor asombroso, explorando una variedad de estilos:
The Northern Lights Glow: Trabajo brillante y elocuente en “Message”.
Bakersfield Meets Bedlam: Un instrumental trepidante que combina el acento de Don Rich con un potente fuzz psicorrock de los 60.
Garage-Soul Grit: Una versión fulgurante de "Leave Me Alone" de The Canadian Squires.
Con Belitsky y Dean a cargo de una sección rítmica cerrada e impenetrable, Good se dejó llevar libremente, pasando con fluidez del country "chicken-picking" al ritmo potente, al estilo de los Stooges, de "Another Season Again".
Una tradición de Portland
En lo que Good denominó una "tradición de Portland", la banda invitó al escenario a la leyenda local Scott McCaughey (The Young Fresh Fellows, R.E.M.). Juntos, ofrecieron un mini-set de versiones de Neil Young que sirvieron como un conmovedor guiño a las raíces canadienses de la banda. Mientras que "Albuquerque" brindó un momento de reflexión sentimental, "White Line" y "Revolution Blues" se interpretaron con un fervor abrasador que sacudió la sala. El veredicto: Si aún quedaban dudas sobre el destino de The Sadies, esta actuación las silenció. No son solo un grupo que rinde homenaje a un hermano fallecido; son una máquina de giras ágil y robusta que se mantiene en la cima de su potencial.

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