Imagine Dragons abandona oficialmente Wasserman mientras se intensifica el éxodo masivo de artistas

Imagine Dragons abandona oficialmente Wasserman mientras se intensifica el éxodo masivo de artistas

 

Imagine Dragons abandona Wasserman mientras la crisis en la agencia se intensifica y se aceleran los esfuerzos de venta.

Wasserman está oficialmente en crisis, e Imagine Dragons se ha convertido en la última banda de alto perfil en marcharse.

La banda confirmó esta mañana su separación de la agencia, lo que supone otro golpe devastador para una compañía ya sacudida por escándalos, salidas de clientes y la creciente presión de sus accionistas mayoritarios. Si bien el motivo exacto de la separación sigue sin revelarse, rumores en la industria sugieren que la decisión podría haber estado en marcha incluso antes de que los correos electrónicos relacionados con Epstein revelaran correspondencia entre el director ejecutivo Casey Wasserman y Ghislaine Maxwell.

Sea cual sea el detonante, la pérdida es enorme. La gira de Imagine Dragons de 2025 recaudó la asombrosa suma de 241,6 millones de dólares, situándose como la séptima gira con mayor recaudación del año. Perder un artista de tal magnitud sería doloroso en circunstancias normales, pero para Wasserman, es solo el último golpe en un periodo de dos semanas marcado por las salidas.

Entre las salidas recientes se encuentran la estrella emergente del pop Chappell Roan, la estrella del fútbol Abby Wambach y artistas como Orville Peck, Sylvan Esso y Subtronics. El éxodo se ha vuelto imposible de ignorar.

Una venta que ya no es un rumor, es una estrategia

Entre bastidores, la estructura de propiedad de la agencia está cambiando rápidamente. Según TheWrap, Providence Equity Partners, propietaria de más del 60% de Wasserman, instó a Casey Wasserman a vender su participación restante del 40% la semana pasada. Según se informa, esa presión desencadenó su memorando interno anunciando su intención de dimitir y vender la agencia que lleva su nombre. Para gestionar el proceso, Wasserman ha contratado al banco de inversión Moelis & Co., la misma firma que asesoró a Brillstein Entertainment Partners durante su venta a Wasserman hace tres años. Esta decisión indica que la venta no es especulativa: está en marcha.

Los primeros informes sugerían que Providence planeaba dividir la compañía y vender sus divisiones de deportes, música y cine/televisión por separado bajo un nuevo nombre para distanciarla de Casey Wasserman. Sin embargo, Providence emitió rápidamente un comunicado contrarrestando la situación:

"Creemos firmemente en el valor del negocio en su conjunto y actualmente no estamos considerando una división de la compañía, como algunos han especulado erróneamente".


Aun así, la lista de compradores potenciales es larga y variada. Se dice que importantes agencias como CAA, UTA y WME están rondando la pista, al igual que el ex peso pesado de Endeavor, Patrick Whitesell. El interés del capital privado también está en auge, con Bruin Capital, Arctos de KKR e incluso Goldman Sachs evaluando la oportunidad. Una crisis de liderazgo con implicaciones olímpicas

La decisión de Casey Wasserman de dimitir de su agencia se produce en medio de una creciente presión política. Legisladores de California, incluida la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, le han instado a dimitir como presidente del comité de planificación olímpica LA28. Wasserman reconoció en su memorando que se había "convertido en una distracción" para las operaciones diarias de la compañía.

Esa distracción está transformando una de las agencias de talentos más influyentes del mundo.

¿Dónde deja esto a Wasserman y a la industria?

La salida de Imagine Dragons es más que un titular; es una señal. Artistas y atletas observan de cerca, y el futuro de la agencia depende de si logra estabilizarse antes de que más figuras importantes abandonen el cargo.

Si la venta se desarrolla sin contratiempos, Wasserman podría resurgir con una nueva propiedad, una nueva estructura y posiblemente una nueva identidad. Si no lo hace, la agencia corre el riesgo de perder el talento que forjó su reputación.

Por ahora, una cosa está clara: el trueno no está llegando; ya está aquí.

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