Lápiz Conciente y la otra cara de la disfunción familiar: cuando el problema no es el dinero, sino la ausencia
El reconocido exponente del rap dominicano Lápiz Conciente, conocido por muchos como El Papá del Rap, volvió a encender el debate social con una reflexión profunda y necesaria sobre la disfunción familiar, un tema que atraviesa realidades económicas, culturales y emocionales en toda la sociedad.
Durante su análisis, Lápiz explicó que en muchos hogares de escasos recursos la disfunción familiar suele estar ligada a la ausencia de un padre, una madre o una figura de apoyo estable. Esta carencia se manifiesta no solo en lo material, sino también en lo emocional: falta de orientación, protección y acompañamiento constante. Es una realidad ampliamente discutida y visible, especialmente en comunidades vulnerables.
Sin embargo, el artista subrayó que existe otro tipo de disfunción que rara vez se cuestiona y que puede ser igual o incluso más dañina. Se trata de aquella que se da en hogares con mayores recursos económicos, donde los padres están físicamente presentes, pero emocionalmente ausentes. En estos casos, el tiempo compartido se sustituye por dinero, la crianza por niñeras, la formación por choferes, y la atención por pantallas, regalos y comodidades.
Según Lápiz, en este escenario no hay un abandono físico evidente, pero sí un abandono emocional silencioso que suele pasar desapercibido. A simple vista, ambos contextos parecen muy distintos, pero en el fondo comparten una misma consecuencia: niños y jóvenes que crecen sin una guía constante, sin conversaciones profundas y sin el ejemplo cotidiano que es clave para la formación de valores.
“Niños que crecen sin guía constante, sin conversaciones profundas y sin el ejemplo cotidiano que forma valores”, expresó el artista, dejando claro que la presencia real va mucho más allá de estar en la misma casa.
Para Lápiz Conciente, el debate no debe centrarse en quién tiene más recursos económicos, sino en quién tiene más presencia genuina en la vida de sus hijos. Al final, la ausencia no siempre se mide por la falta de una figura paterna o materna, sino por la falta de tiempo, atención y conexión emocional.
Con estas palabras, Lápiz vuelve a demostrar que su impacto trasciende la música. Su voz se posiciona como un llamado a la reflexión colectiva sobre la crianza, la responsabilidad emocional y el verdadero significado de estar presentes en la vida de quienes más nos necesitan.

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