Indivisible insta a los codirectores ejecutivos de Spotify a poner fin a las campañas publicitarias de ICE.

Indivisible insta a los codirectores ejecutivos de Spotify a poner fin a las campañas publicitarias de ICE.


 Spotify se enfrenta a una presión creciente por la publicidad de ICE mientras las protestas continúan hasta 2026


La intersección entre la música, la política y la responsabilidad corporativa vuelve a estar bajo escrutinio, ya que Indivisible intensifica su campaña contra Spotify por la aceptación de publicidad de las agencias de control de inmigración de Estados Unidos.


Lanzada originalmente en noviembre, la iniciativa de Indivisible animaba a los estadounidenses a cancelar sus suscripciones a Spotify en protesta por los anuncios publicados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE). La campaña se planteó como una respuesta a lo que los organizadores describieron como la normalización de mensajes agresivos sobre el control de la inmigración en los espacios de entretenimiento y cultura.


Ahora, la presión se ha intensificado.


Una carta abierta a la dirección de Spotify


En una carta abierta publicada recientemente, Indivisible se dirigió formalmente a los recién nombrados codirectores ejecutivos de Spotify, Gustav Söderström y Alex Norström, solicitando una reunión directa para discutir lo que el grupo denomina una «dirección más responsable» para la empresa.


Las demandas son directas e innegociables. Entre ellas:


La rescisión inmediata de todos los contratos publicitarios con ICE y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).


Un compromiso público de Spotify para prohibir la propaganda gubernamental y lo que el grupo describe como publicidad de reclutamiento basada en el odio.


Indivisible argumenta que las plataformas basadas en la creatividad y la expresión cultural no deberían servir como canales para mensajes que atacan a comunidades vulnerables o promueven narrativas basadas en el miedo.


Una campaña publicitaria mucho mayor


Es poco probable que la controversia desaparezca pronto. Según un informe reciente de The Washington Post, ICE planea gastar hasta 100 millones de dólares en 2026 en publicidad de reclutamiento. Según se informa, la estrategia se centra en atraer a «partidarios del derecho a portar armas y entusiastas militares» para cubrir puestos de agentes de deportación en todo el país.


Spotify no es la única empresa que se enfrenta a este dilema. Documentos internos citados en el informe sugieren que ICE se está preparando para expandir su alcance digital a través de las principales plataformas, incluyendo Snapchat, Facebook, Instagram y YouTube, lo que indica una campaña más amplia que llega a los principales ecosistemas de medios de comunicación.


Las plataformas culturales en una encrucijada


En el centro del debate se encuentra una pregunta más amplia: ¿qué responsabilidad tienen las empresas tecnológicas y de medios globales al decidir quién tiene acceso a sus audiencias?


Para los críticos, permitir que las agencias de control de inmigración publiquen anuncios junto a música y podcasts traspasa una línea moral. Para plataformas como Spotify, el problema expone la tensión entre los ingresos publicitarios, la neutralidad corporativa y la responsabilidad pública. Mientras las cancelaciones de suscripciones, las cartas abiertas y el escrutinio público continúan hasta 2026, la respuesta de Spotify, o la falta de ella, podría sentar un precedente importante sobre cómo las plataformas culturales gestionarán la publicidad con contenido político en los próximos años.

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