El ritmo que encendió al reggaetón llega a los tribunales de EE. UU.
Un tribunal federal en Los Ángeles se ha convertido en el nuevo escenario de una de las batallas legales más importantes en la historia del reggaetón. El centro del conflicto: el famoso ritmo dembow, base rítmica de miles de canciones del género urbano, y si este puede —o no— estar protegido por derechos de autor.
El juez André Birotte Jr. escuchó recientemente los argumentos en una demanda que apunta directamente a una larga lista de artistas y productores, entre ellos figuras globales como Bad Bunny y J Balvin. Los demandantes aseguran que el patrón rítmico utilizado en el reggaetón moderno deriva de forma directa del tema instrumental “Fish Market” (1989), creado por los legendarios productores jamaicanos Steely & Clevie.
¿Ritmo protegido o herencia musical?
La defensa sostiene que el dembow no cumple con los requisitos de originalidad necesarios para recibir protección de copyright. Según los abogados de los artistas acusados, se trata de un patrón rítmico simple, con raíces históricas que se remontan incluso a la habanera, y que ha sido utilizado y reinterpretado durante décadas en distintos géneros musicales.
Del otro lado, los demandantes argumentan que Steely & Clevie no solo heredaron un ritmo, sino que lo transformaron. Aseguran que añadieron capas específicas de percusión que le dieron una identidad única, la cual luego fue reproducida casi de forma “matemática” en el reggaetón, pasando primero por “Dem Bow” de Shabba Ranks y más tarde por el influyente Pounder Riddim.
Una “guerra de expertos”
El juez Birotte Jr. dejó claro que el caso está lejos de ser sencillo. La decisión, según explicó, depende de peritajes musicales completamente opuestos: expertos que aseguran que el ritmo es claramente identificable y otros que afirman que es demasiado genérico para pertenecer a alguien en particular.
La defensa fue aún más dura, acusando a los demandantes de intentar construir un “Frankenstein musical”, uniendo fragmentos de distintos temas sin definir con precisión cuál es exactamente el ritmo que reclaman como propio.
Lo que está en juego
Si el juez no emite un fallo inmediato, el caso podría avanzar a un juicio con jurado, lo que abriría la puerta a un precedente legal que podría cambiar para siempre la forma en que se entiende la autoría en la música urbana.
La resolución final se espera para finales de enero, y su impacto podría ir mucho más allá del reggaetón, afectando a la música popular global y a la manera en que se protegen —o no— los elementos fundamentales del ritmo.

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