Bad Bunny y Rimas Entertainment enfrentan nueva demanda por presunto uso no autorizado de una voz
El artista puertorriqueño Bad Bunny y su sello Rimas Entertainment vuelven a estar en el centro de la atención mediática tras una nueva reclamación legal relacionada con derechos de voz e imagen. La controversia surge por el supuesto uso no autorizado de una grabación de voz perteneciente a una mujer en varias canciones del repertorio del cantante.
¿De qué trata la demanda?
Según documentos legales presentados recientemente, Tainaly Y. Serrano Rivera alega que su voz —diciendo la frase “Mira puñeta, no me quiten el perreo”— fue grabada originalmente en un mensaje de WhatsApp y posteriormente utilizada sin su consentimiento en dos canciones de Bad Bunny.
La reclamación sostiene que dicha grabación aparece en Solo de mí, tema incluido en el álbum X100pre (2018), y también en EoO, canción del álbum Debí tirar más fotos (2025).
Exigencias y monto reclamado
La nueva demanda no solo busca una compensación económica significativa —estimada en 16 millones de dólares— sino que también solicita el cese inmediato del uso de la voz en cualquier contexto. Esto incluye:
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Interpretaciones en conciertos
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Material promocional
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Productos de mercancía
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Cualquier otra explotación comercial presente o futura
La parte demandante argumenta una presunta violación de derechos morales y de imagen, alegando que nunca otorgó autorización para que su voz fuese utilizada en producciones musicales ni en actividades asociadas al artista.
Un caso con implicaciones amplias
Este proceso legal vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre el uso de grabaciones personales —especialmente audios privados— dentro de producciones musicales comerciales. En la era digital, donde los mensajes de voz y los contenidos compartidos por aplicaciones de mensajería son comunes, el caso podría sentar un precedente importante para la industria musical y los derechos individuales.
Hasta el momento, ni Bad Bunny ni Rimas Entertainment han emitido una respuesta pública detallada sobre la nueva reclamación. Mientras tanto, el caso sigue su curso y promete generar repercusiones tanto legales como culturales en el panorama del entretenimiento latino.

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