La Majestuosa Despedida de Steve Hackett en Portland: Una noche de prog rock y sentimiento
El show de Steve Hackett en Revolution Hall el sábado 22 de noviembre se sintió trascendental. Para empezar, este evento marcó la parada final de una extensa gira norteamericana, viendo al miembro del Salón de la Fama del Rock and Roll recorrer Estados Unidos y Canadá. Sumándose a la emoción, fue también la última presentación para el tecladista Roger King, quien ha aportado su magistral talento musical a la banda de Hackett durante múltiples décadas.
Estos factores combinados crearon una palpable sensación de emoción entre los fieles seguidores de Genesis y los nerds del prog rock que llenaron Revolution Hall. Y aunque Hackett, a la "juvenil edad de 75 años", podría haberse tomado su actuación con calma, este set de casi tres horas demostró exactamente lo contrario, ya que presentó su trabajo en solitario y el material de Genesis de manera grandiosa.
Primer set: El Esplendor Solista
Luciendo elegante como siempre, la estrella de rock inglesa y su banda se inclinaron completamente hacia el material solista durante el primer set. La noche comenzó con la roquera orquestal “People of the Smoke”. A esta le siguió “Circo Inferno”, proveniente del álbum más reciente de Hackett, The Circus And The Nightwhale, destacando con explosiones de sonidos de Oriente Medio.
El set continuó con la dramática meditación de guitarra “These Passing Clouds” y la "montaña rusa" de prog-rock “The Devil’s Cathedral”, donde King ejecutó algunas de las partes de órgano más espeluznantes de la noche.
Un punto culminante temprano fue “Every Day”, con la banda funcionando a toda máquina, entregando armonías frescas y perfectas. El trabajo de sintetizador "boyante" y ascendente de King permitió que el épico shredding de Hackett levitara antes de que despegara en un solo feroz. “A Tower Struck Down” le dio al multiinstrumentista Rob Townsend la oportunidad de brillar. La pieza comenzó con su misteriosa introducción de flauta y luego se transformó en una siniestra mezcla de sonidos de casa embrujada, con Townsend cambiando a un saxofón para tocar en armonía con la guitarra de Hackett. El bajista Jonas Reingold también tuvo su momento estelar con un solo jazzy, melódico, juguetón y astuto, que incorporó composición clásica mientras sentaba las bases para el triunfo marcial de “Camino Royale”.
Segundo set: Celebrando la historia de Génesis.
Cuando la banda regresó al escenario después de un breve descanso, las relucientes teclas y la guitarra de “The Lamb Lies Down on Broadway” de Genesis llevaron a la multitud a un frenesí.
La banda dedicó una parte significativa del set al álbum conceptual de 1974. Hackett interpretó teatrales guitarrísticos "premonitorios" en “Fly on a Windshield” y condujo a la banda hacia los sonidos urgentes de rock de “Broadway Melody of 1974”. El vocalista Nad Sylvan ofreció algunas de sus mejores interpretaciones vocales de la noche en esta sección. El impulso continuó con una versión de “Carpet Crawlers” que fue lenta pero inmensamente poderosa, con el trabajo de guitarra de Hackett siendo delicado pero capaz de abrirse paso a través de todo. “The Chamber of 32 Doors” sirvió como un vehículo apropiado para que cada miembro de la banda demostrara su destreza.
“Lilywhite Lilith” fue un gran punto culminante, con las imponentes voces de Sylvan a la cabeza, mientras la guitarra de Hackett y los sintetizadores de King ascendían a nuevas alturas. La canción final masiva del set, “Supper’s Ready”, fue recibida con un rugido de aplausos. Esta suite épica y fantástica de power rock and roll, que combina narración con destreza instrumental, sirvió como el broche de oro perfecto para la presentación. También recordó a los fanáticos cómo Hackett es un verdadero maestro en la creación de matices y ambientes utilizando los muchos efectos y trucos que despliega en su instrumento.
El Final Sentimental
El set concluyó con un brindis con champán dedicado a Roger King. Cuando la banda regresó al escenario para el encore, fue King quien abrió “Firth of Fifth” con un solo "elocuente e impresionante".
Fue durante este momento, mientras la banda navegaba por esta melodía y daba paso a un impresionante solo de batería de Nick D’Virgilio antes de desatar una "piscina agitada de tecnicismos instrumentales" en “Los Endos” de Genesis, que la experiencia tomó una calidad sentimental y conmovedora.
Quizás se debió al conocimiento de que era la despedida de King, quien tocó una elegante línea de piano durante el tema, o al hecho de que la música de esta expansividad, complejidad y profundidad rara vez se crea hoy en día. Para los asistentes, esta noche solo reafirmó la importancia de ver a Hackett llevando la antorcha de este género tantas décadas después.

Publicar un comentario